Por Juan Zegarra Salas. Periodista [Editor]
La caída de gigantes financieros, el recurrente desplome de bolsas y las infructuosas inyecciones financieras han sido la nota constante en estos dos meses, desde que el 7 de setiembre colapsaron las agencias hipotecarias Fredie Mac y Fannie Mae. Y, finalmente, esto se ha trasladado de a pocos --y nadie sabe a qué ritmo seguirá-- a la economía real y al bolsillo de millones de personas en todo el planeta.
En esta edición presentamos un informe sobre el posible impacto que tendrá la crisis en nuestro país. Una radiografía de los diferentes sectores de la economía muestra que si bien hay cautela, lo concreto es que los planes de inversión y de crecimiento siguen en la agenda empresarial. No es que habitemos en una arcadia económica, pero esta vez podemos decir que la turbulencia nos encuentra en nuestro mejor momento, es decir, en plena y prolongada fase expansiva. Es cierto que habrá sectores más sensibles al golpe foráneo (exportaciones textiles y de metales), pero el sector privado tiene que dar respuestas efectivas y certeras para resistir el temporal.