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TERESA BERGANZA

Pasión lírica

LA CELEBRADA MEZZOSOPRANO ESPAÑOLA PARTICIPA HOY DEL CONCIERTO DE DESPEDIDA EN HOMENAJE A LUIS ALVA ESTE CANTO DE AMISTAD PONE FIN A LAS ACTIVIDADES DE PROLÍRICA

Por Enrique Planas

"Lucho Alva es mi amigo del alma". Es lo primero que dice Teresa Berganza, una de las mayores voces de la lírica en España, quien llegó a Lima para participar del concierto de despedida en el teatro Segura, con el que nuestro tenor Luis Alva bajará el telón de las actividades de Prolírica. Para la mezzosoprano madrileña, un concierto como este resume una larga historia de amistad, de cariño y de admiración. "Querían que mi presencia sea una sorpresa para Lucho, pero no se pudo", comenta ella sonriendo.

Se conocieron en la Scala de Milán, en 1957, en la presentación de "Così fan tutte", la ópera bufa de Mozart. "Inmediatamente nos hicimos amigos --recuerda ella--, a Anita (su esposa) y a Lucho los siento parte de mi familia". Por cierto, doña Teresa y don Luis comparten, además de divertidas anécdotas, las certezas sobre el rigor y la disciplina imprescindibles en el arte lírico. "Compartimos las mismas ideas. En el fondo, creo que lo que compartimos es el respeto a la verdad de la partitura de un compositor. Yo cogía las partituras y las estudiaba musicalmente, hasta el fondo. Si en ella decía legato, yo cantaba legato; si decía pianissimo, pues yo cantaba pianissimo. Hay un compás, un tiempo que se lleva siempre, y que ambos sabíamos que no debía cambiarse", agrega la intérprete, reconocida por la pasión con la que da vida a personajes tan célebres como Carmen, de la obra de Bizet.

"Lucho no es solo una voz, es una gran personalidad. Es un gran señor. En 'Don Giovanni', Lucho interpretaba a un Don Ottavio impresionante, cosa difícil pues parece un personaje sin mucha personalidad", explica Berganza.

Sin duda, la de ambos artistas es una amistad difícil de encontrar en un mundo tan competitivo como el de la lírica. "Creo que la pose y el divismo no nos afectó porque pertenecíamos a un grupo más pequeño, el de los cantantes que interpretamos a Mozart y Rossini. No tengo el divismo de decir 'Soy Tosca', por ejemplo. Yo decía --baja la voz--: 'Soy Rosina' ('Don Pasquale') o 'Soy Cherubino' ('Las bodas de Fígaro'). Con personajes como esos no hay divismo", afirma.

Más información:
La mujer que entendió a Carmen.

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