PANADERO. Salto a Latinoamérica
París, Ohio, Punta del Este y Buenos Aires. Este fue el variado recorrido que desde mediados de los años 80 mantuvo a Stephane Chambelant sumamente ocupado por esta parte del mundo. Pero desde hace tres meses Arequipa, Cusco, Machu Picchu y Lima son las ciudades que acogen los sabores propuestos por el flamante chef corporativo panadero de la colección Orient Express Perú.
Chambelant es un parisino seducido por la "masa madre" (fermentación natural empleada para hacer el pan) y a lo largo de su práctica ha desarrollado su creatividad agregándole insumos variados, siempre cuidando la alta calidad del producto.
"En las últimas décadas, Europa ha tomado conciencia de la calidad del producto, debido a la competencia de los supermercados. Y para superar ese producto se trabajó mucho sobre la materia prima. Así, llegamos a desarrollar una calidad superior", refiere el chef panadero que se ha mimetizado con los latinos, porque desde hace 15 años trabaja en esta parte del mundo.
En 1992 entró al restaurante La Bourgogne, en Punta del Este, Uruguay, y un año después llegó a integrar el equipo de cocina del lujoso hotel Alvear Palace de Buenos Aires, donde se encuentra el restaurante La Bourgogne, "único Relais & Gourmand de Argentina".
Durante su estadía en Argentina, Chambelant fue elegido para comandar el equipo de panaderos rioplatenses que en el 2001 participó en la Copa del Mundo de Panadería y que se ubicó en segundo lugar, mérito que lo llevó a participar en el Salón Europeo del Pan de París en el 2002.
Ahora, para el Perú, Chambelant ha lanzado una propuesta variada, que se basa en la fermentación natural matizada con insumos variados y especias que dan a sus panes un sabor especial: de cebolla, de aceitunas, de pesto y mucho más, dulces y salados, según la hora de desayuno, almuerzo y cena.