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DIBUJANTE. Pinceladas de humor

El trazo caliente y agudo de Crist

EL ARGENTINO CRISTÓBAL REYNOSO VINO A PARTICIPAR EN EL"PRIMER SALÓN INTERNACIONAL DEL HUMOR GRÁFICO" LA EXHIBICIÓN ES EN EL PARQUE CENTRAL DE MIRAFLORES

Por Gonzalo Galarza Cerf

El hombre de la mirada aguda del diario "Clarín" abre el cuaderno de dibujo: en una página, en tinta negra, está trazada la Casa Blanca. Encima se lee: 'Black Power'. Fue la pincelada de Cristóbal Reynoso, Crist, publicada tras el triunfo de Barack Obama en la carrera a la presidencia de EE.UU.

Desde hace 35 años y de forma diaria, Crist se encarga de escudriñar la realidad para adelantarse a los hechos y plasmarlos en caricaturas. "Este es el apunte permanente para dibujar y tener la mano caliente", dice sobre el retrato de un guardia de seguridad en una de las páginas de su cuaderno de apuntes.

El argentino, obsesivo por los detalles de las armas y el mundo bélico, llegó para participar en el "Primer salón internacional del humor gráfico", cuyo lema es: "Salvemos el planeta del calentamiento global" (la exhibición de las obras estará hasta el 16 de noviembre en el Parque Central de Miraflores. Al día siguiente y hasta el 23 estará en el C.C. Mega Plaza. Luego irá a otros puntos de Lima).

"Cuando empecé a dibujar me gustaba mucho la historieta seria, y junto con Fontanarrosa descubrimos que teníamos la misma pasión. Lo nuestro no era tanto el dibujo de humor. Nosotros admirábamos a Hugo Pratt, no el del Corto Maltés, sino el autor de Ernie Pike o el Sargento Kirk", cuenta Crist.

El suyo es un trazo aprendido a punta de borrones: "El estilo es la suma de errores y uno que otro acierto. El error forma parte del discurso, es inevitable, y a veces los provoco. Es como la técnica".

La suya es una experiencia aprendida en el día a día, en la calle, en las bodegas, tras escuchar el acento del ciudadano de a pie: "La vertiente principal fue la gente; no solo me interesa cómo hablan, sino también cómo lo dicen. Este es un aprendizaje. Después de 35 años más o menos lo sé: el humor debe ser crítico, si no, no tiene gracia".

En su universo suelen estar retratados escritores y pintores. "Me interesa mucho la plástica. Antes de ser humorista, soy dibujante", dice el argentino, de 62 años, sobre su pasión. Por eso recuerda a su amigo Fontanarrosa: "Su último año, cuando estaba tan enfermo y no se podía mover, tenía a una ayudante que me enviaba los textos; yo los dibujaba, volvían a Rosario y se escribían. Era un trabajo de laboratorio. Y estaban todos los días en el diario; era el humor editorial. Que siguiera produciendo era aliviarlo algo, porque su mente estaba intacta", cuenta.

Esta vez, su lucha es por preservar el planeta. "Parece que los humoristas se preocupan más que otros. Entonces tendríamos que decir que el humor es una cosa seria", dice y ríe.

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