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Los líderes del G-20, reunidos ayer para acordar pautas que resolverán la crisis mundial, reconocieron culpas y dieron importancia a países emergentes, como los de esta región

América Latina tendrá nuevo peso

Especial. ACUERDOS DE LAS POTENCIAS

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. Esperanzas para América Latina, reconocimiento de responsabilidades y compromisos destinados a la protección del sistema financiero mundial. Así concluyó la reunión de los líderes del G-20, quienes también decidieron trabajar por la reactivación económica e introducir reformas que eviten la repetición de una crisis como la actual.

Los líderes presentes en Washington, que acordaron volver a congregarse el 30 de abril del 2009, se comprometieron a promover medidas gubernamentales para fortalecer las economías nacionales y reformas estructurales para ayudar a los países emergentes.

En ese contexto, Brasil, México y Argentina dejaron constancia de la necesidad de tener más peso decisivo dentro de las instituciones financieras internacionales, lo cual fue tomado de forma muy positiva por los participantes.

"Estamos resueltos a aumentar nuestra cooperación y trabajar juntos para restaurar el crecimiento global y lograr reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales", indicó el comunicado final.

Se subrayó el compromiso de los líderes --cuyos países representan el 85% de la economía mundial-- a aplicar medidas fiscales para estimular las economías nacionales y planteó seis áreas en las que hay que actuar antes de la próxima cita mundial.

De igual modo, acordaron que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional deberían "modernizar sus estructuras" e incrementar la representación de los países en desarrollo.

Los líderes también acordaron reavivar las estancadas negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la liberalización del comercio mundial antes de fin de año. "Subrayamos la importancia de rechazar el proteccionismo y no volcarnos hacia adentro en épocas de incertidumbre financiera", señalaron.

El grupo llegó al consenso de que el Foro de Estabilidad Financiera (FSF), con sede en Suiza, amplíe "urgentemente" su consejo a las economías emergentes, y recomendó a otras importantes organizaciones que "revisen cuanto antes" su lista de socios.

VOZ LATINA
Los presidentes de Brasil, México y Argentina que asistieron a la reunión concordaron en calificarla de histórica por el nuevo horizonte político mundial que esta representa. "Salgo de la cumbre con la certeza de que la geografía política del mundo ha ganado una nueva dimensión", indicó el presidente brasileño, Lula da Silva.

Ante la responsabilidad que asumió el G-20 al decir que en "algunos" países avanzados "no apreciaron y atendieron adecuadamente" los riesgos que se acumularon en los mercados financieros, la presidenta argentina, Cristina Fernández, subrayó que "precisamente el disparador de la crisis y la falta de confianza se ha generado en la primera economía del mundo".

Mientras tanto, el mandatario mexicano, Felipe Calderón, indicó que "la crisis no se originó en los países en desarrollo", sino que "el dinamismo que ha tenido la economía global pudo sostenerse gracias a la vitalidad de las economías emergentes".

Bush: "Aún hay mucho por hacer"
Tras siete horas de reuniones y entrevistas privadas, el presidente de EE.UU., George W. Bush, calificó de exitosa la cumbre económica celebrada en Washington y reconoció el esfuerzo de los principales líderes mundiales por respaldar un paquete de políticas que buscan fomentar el crecimiento. Sin embargo, señaló que "aún queda mucho por hacer".

"Debemos adoptar políticas económicas que promuevan el crecimiento. Debemos hacer los mercados financieros más transparentes. Tiene sentido salir de aquí con un plan de acción firme y decir a las personas que hay más trabajo por hacer y que habrá más encuentros", dijo Bush a los periodistas al concluir la cumbre en Washington.

Al margen de los compromisos logrados, Bush tendrá que soportar desde mañana la presión política proveniente del Congreso. Los legisladores exigen de la Casa Blanca acciones concretas para aliviar las consecuencias de la crisis económica que ya viven los estadounidenses.

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