Por Juan Carlos Chávez. Corresponsal
MIAMI. La mascota que podría convertirse en el nuevo inquilino de la Casa Blanca continúa siendo un misterio, incluso para los más cercanos colaboradores del presidente electo Barack Obama.
Pero si se trata de alternativas, el primero en la lista podría ser de origen peruano, de orejas largas, calato y hocico puntiagudo. Su nombre: Machu Picchu.
A comienzos de esta semana, la Asociación del Perro Peruano sin Pelo tomó la delantera y ofreció regalar uno de sus más finos ejemplares al próximo mandatario de Estados Unidos. La directora de esta agrupación, Claudia Gálvez, despachó una carta a la embajada de ese país en nuestra capital con los detalles de su original propuesta.
El perro en adopción tiene cuatro meses, es macho y se encuentra en perfectas condiciones físicas para salir al encuentro de los Obama, en el hipotético caso de que el senador de 47 años, su esposa Michelle y las hijas del matrimonio acepten el ofrecimiento.
Aunque no es muy fácil dilucidar quién será la mascota que durante los próximos cuatro años tendrá la suerte de corretear por los jardines de la Casa Blanca, ladrar a los periodistas asignados a la cobertura presidencial y olfatear algunos rincones de la Sala Oval sin que el Servicio Secreto lo perciba como una amenaza de Estado, el ofrecimiento del perro peruano podría ser muy bien considerado por los Obama.
Hay varias razones para creerlo. No solo por el hecho de que el senador de Illinois les prometió a sus hijas Sasha, de 7, y Malia, de 10, un cachorro simpático y juguetón al término de la campaña electoral, sino también porque hizo saber que la mascota debe tener la peculiaridad de ser hipoalergénica, pues la mayor de las niñas es alérgica.
Y en este aspecto, el perro sin pelo del Perú tiene muchas probabilidades de ganar por amplio margen de ventaja. Aunque no se trata del único animal con características hipoalergénicas entre todo el colectivo perruno, sí estamos ante una variedad cuyos criadores pueden darse el lujo de presentarlo como la única especie de origen prehispánico de Sudamérica, además de las supuestas propiedades curativas que se le añaden.
Todos estos detalles han llamado la atención del círculo demócrata y algunos expertos cercanos a la Casa Blanca, como William Bushong, especialista en historia presidencial y curador de la exhibición de retratos más reciente de mascotas que han ocupado la Casa Blanca. La noticia de Machu Picchu ocupó las páginas de diarios locales, noticieros de televisión y páginas de Internet.
Bushong sostuvo que desde la época del mandatario Herbert Hoover (1929-1933) hubo perros que se convirtieron no solo en parte del quehacer diario de la familia presidencial, sino también en salvavidas de las campañas políticas de sus amos, como sucedió con el propio Hoover o con Richard Nixon, en 1952.
Ambos fueron fotografiados con sus perros King Tut y Che-ckers, respectivamente, cuando atravesaban problemas de imagen y de corte partidista. Sin embargo, después de la publicación de las imágenes, los estadounidenses parecieron ser más condescendientes con ellos y sus carreras lograron recuperarse eventualmente.
"Ya lo dijo Harry Truman: Si quieres tener un amigo en Washington, consigue un perro", agregó Bushong.
La dueña de Machu Picchu, o mejor dicho Orejas (su nombre original), está a la espera de que los Obama respondan afirmativamente para organizar el traslado del perro milenario, que cuenta con su respectivo pedigrí.
Sin embargo, la selección del animalito pasa también por una cuestión de simpatías entre los estadounidenses. Un sondeo del American Kennel Club halló que la mayoría de sus encuestados --alrededor de 42 mil-- escogería un poodle para el presidente electo y sus hijas. Otra organización de aficionados a los animales encontró que el más indicado sería un golden poodle para hacerles compañía a las hijas del mandatario.
ESPAÑOLES EN LA LISTA
En todo caso nuestro país no ha sido el único en proponerle a Obama y a su familia que acoja una mascota para que haga más llevadera su vida en Washington. De hecho en España se ha puesto en marcha una campaña de adopción que tiene el apoyo de la cadena Telemadrid y la asociación El Refugio, un grupo que ofrece a las familias madrileñas animales de todas las razas y tamaños que han sufrido abandono y maltrato.
El presidente de la asociación, Nacho Paunero, dijo que el perro que habían escogido para el presidente electo y su familia es de raza mestiza, de unos 15 kilos de peso, con manchas de color blanco y negro. Fue bautizado con el nombre de Buenos Días y, como la mayoría de los inquilinos de El Refugio, fue encontrado deambulando en las calles.
Paunero no supo especificar si Buenos Días es un perro cien por ciento antialérgico, como en cambio sí lo es Machu Picchu, su rival de turno.
Los compañeros más fieles de los presidentes
Desde siempre, los perros han sido los preferidos de los mandatarios estadounidenses y sus familias. El presidente saliente George W. Bush, por ejemplo, deja la Casa Blanca con dos scottish terriers: Barney y Miss Beazley, así como un gato escurridizo llamado Willie.
Barney, que el pasado jueves mordió levemente el dedo de un reportero cuando intentaba entrevistar a Bush, sigue manteniendo altos niveles de popularidad entre los estadounidenses, a pesar del escaso apoyo que detenta su amo. Incluso Barney tiene una página web en el portal de Internet de la Casa Blanca y participa en un reciente video navideño.
Otros presidentes marcaron la pauta. El histórico George Washington tuvo al popular Vulcan, un regalo del Marqués de Lafayette, héroe de la revolución. El presidente James Garfield estuvo acompañado por años por su mascota Veto (llamado así como una indirecta al Congreso de la época). Abraham Lincoln también adoró sin límites a su perro faldero Fido, hasta que fue asesinado a cuchillazos por un borracho.
Los Kennedy rompieron estereotipos: adoptaron un pony. En la década de los noventa, Bill Clinton y su esposa Hillary tuvieron a Socks, un gato dormilón, y a Buddy, un labrador de color chocolate, fotogénico y de buen carácter. Buddy murió atropellado después de que los Clinton dejaron la Casa Blanca.
No menos famoso fue el mejor amigo de Franklin Roosevelt, un scottish terrier de nombre Fala. Los cronistas de la época aseguran que Fala recibía más correspondencia que su dueño. El perro fue inmortalizado en una estatua junto al lado de Roosevelt, en Washington.
PRECISIONES
El milenario perro peruano
4Su estatura máxima es de 50 centímetros en edad adulta.
4Carece de pelo y pestañas debido al síndrome de hipoplasia ectodérmica, que también hace que no tenga premolares y pierda la mayoría de sus dientes a temprana edad.
4Ha sido fiel compañero de los guerreros de Sipán y de los incas.