Los inversores neoyorquinos se vieron atrapados por una fuerte incertidumbre sobre la recesión en EE.UU., promovida por la industria automotriz, que se encuentra en una situación muy crítica y a la espera de un préstamo de salvataje --necesita un crédito de US$25.000 millones para evitar la bancarrota--. Esto llevó al índice Dow Jones a retroceder por debajo de los 8.000 puntos, algo que no ocurría desde marzo del 2003. Las acciones europeas cayeron a sus mínimos en cinco años y los títulos bancarios y de materias primas fueron los más perdedores, debido al temor a una recesión. La bolsa limeña cerró con moderadas pérdidas (-2,1%).