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LETRA VIVA

Ediciones anotadas de Heraud

Por  Ricardo González Vigil

De los homenajes tributados a Javier Heraud conmemorando los 25 años de su temprana muerte (a los 21 de su meteórica existencia) en 1963, el más significativo, sin duda, es el plasmado por el poeta (también, crítico de consideración) Edgar O'Hara, un auténtico especialista en los poetas de la generación del 60: la edición, por primera vez como los libros independientes que son, de "Estación reunida" y "Viajes imaginarios".

O'Hara se resiste a calificar sus aportes como ediciones críticas. Suponemos que se distancia así de las pautas rígidas de la crítica textual, de su sequedad informativa, su "positivismo" (llamémoslo así) metodológico. Y es que O'Hara escribe con vibraciones cardíacas (incluyendo apostillas autobiográficas), proclive a las agudezas y al tono antiacadémico.

No obstante, "considerando en frío, imparcialmente" (hagamos nuestras las palabras inmejorables de Vallejo) sus ediciones son las más cuidadosas que se hayan hecho de Heraud, ricas en información sobre la composición de los poemas y las relaciones intertextuales con todo lo escrito por Heraud, abundando en las referencias a otros escritores (epígrafes, alusiones, reelaboraciones textuales), entre los cuales sobresale el "diálogo creador" con su gran amigo (también poeta de polendas) Luis Hernández.

En el breve espacio de este comentario no podemos abordar las numerosas apreciaciones luminosas de O'Hara, tanto en la visión de conjunto de "Estación reunida" y de "Viajes imaginarios" como en el análisis detallado de cada uno de los poemas. Destaquemos algunas. En lo tocante a "Estación reunida", sostiene que fue la "piedra de toque" de los "parámetros de la introspección personal e histórica" que fructificaría en los grandes poemarios escritos por la Generación del 60 en 1964-1966, a cargo de Antonio Cisneros, Luis Hernández, Rodolfo Hinostroza y Juan Ojeda (p. 15). Y en lo relativo a "Viajes imaginarios", puntualiza los nexos textuales entre Heraud y Hernández (con un regalo: la reproducción facsimilar de la revista "Ágape", dirigida en 1959 por los dos H), corrigiendo afirmaciones de Lauer y Ortega. De otro lado, no deja que la leyenda del poeta guerrillero contamine el reconocimiento poético de la maestría de Heraud; tampoco que impida admitir la debilidad poética de sus escritos (comprometidos) firmados como Rodrigo Machado.

Dos alcances: la "Nota sobre las variaciones surrealistas" (revista "Ágape") posee la impronta de "Poemas humanos" de Vallejo, patente en la mención de Breton al estilo de "Un hombre pasa con un pan al hombro". Finalmente, el seudónimo de "El Leñador" parece proceder del "Canto general" de Neruda, de su sección "Que despierte el leñador".

HOMENAJE
Por primera vez, se editan de manera independiente dos poemarios de Heraud: "Estación reunida", ganador de los Juegos Florales de la Universidad de San Marcos, convocados en 1961; y "Viajes imaginarios", un manojo de seis prosas poéticas, compuesto en 1961 en "diálogo creador" con Luis Hernández. La edición ha estado a cargo de Edgar O'Hara, quien, además de fijar los textos (empresa nada fácil en el caso de "Estación reunida"), los prologa y anota con un conocimiento integral de los escritos de Heraud (y Hernández) y con una agudeza digna de encomio. Ambos volúmenes contienen, además, un amplio dossier fotográfico elaborado por Herman Schwarz.

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