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EL DARDO

La bolsa negra

La FIFA solo formalizó la inexistencia del fútbol peruano

Por Renato Cisneros. Periodista

Los hinchas se comen las uñas, se restriegan los ojos, se jalan los pelos y miran los titulares del quiosco, desconcertados, incrédulos, boquiabiertos. La FIFA nos ha bajado el pulgar. Hemos quedado suspendidos de toda competencia internacional. Somos --ahora sí-- los parias, los apestados, la última tuerca de la última rueda del último coche.

La noticia es, sin duda, una bomba, pero una bomba anunciada. La decisión tomada por la FIFA no hace sino formalizar una situación que ya existía, porque hacía bastante rato que ya estábamos suspendidos de la competencia internacional. No de manera oficial, ciertamente, pero sí de modo simbólico. Nuestra inexistencia, nuestra invisibilidad, nuestro sistemático fracaso en las ligas mayores del fútbol continental era una manera de estar sin estar. Íbamos a los torneos, pero regresábamos maltrechos. Siempre. Íbamos a las Eliminatorias, pero nuestra participación era decorativa, pintoresca. Inofensivos como rivales, pero necesarios para el sistema, éramos como el gordito mongo de la clase al que ponen al arco porque hay que completar el equipo. Nada más.

Suena tremenda la palabra 'desafiliación' (que, en rigor, está mal empleada), pero es innegable que el fútbol peruano desde hace años es un espejismo. En las últimas dos décadas todos los países de la región, menos Perú, han estado en un Mundial. Alguien podría replicar diciendo que Venezuela tampoco ha asistido a una Copa del Mundo, y aunque eso sea exacto, da vergüenza apelar a ese consuelo para mitigar la decepción de nuestro estancamiento.

Seguramente será raro no hablar en adelante de la Libertadores, de las Eliminatorias o de la Sub 20, pero algo me dice que nos merecemos esta marginación temporal. La clase dirigencial peruana ha estado (y está) formada por una enorme camarilla de oportunistas que nada bueno ha sembrado. Y todos los demás --jugadores, aficionados, políticos, periodistas y profesionales varios disfrazados de periodistas-- hemos estado un poco a la altura de esa mediocridad.

Que nadie victimice ahora al fútbol peruano porque sus actores han hecho muy poco por reinventarlo. Esta suspensión tendría que marcar un punto de inflexión, tendría que ser una lección, pero no es tan fácil: la escasez de líderes imaginativos en el ambiente de la federación hace sospechar que este solo será un hito en el calendario noticioso del año.

Que los hinchas no se escandalicen con la noticia del día. El muerto ya estaba oliendo mal. Lo único que la FIFA ha hecho es colocarlo en una bolsa negra.

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