PUNTO DE VISTA
Por Jae-Sung Kwak. Doctor en Política Internacional*
Culminada la XVI cumbre del APEC, es necesario reflexionar sobre la evolución de las relaciones comerciales y de cooperación entre Latinoamérica y el Asia-Pacífico.
En general, dada la diversidad de economías del APEC, existen problemas que ganan notoriedad al momento de afianzarse las relaciones económicas. El primero tiene que ver con lo esporádica y limitada que ha sido la aproximación entre cada uno de los países del Pacífico. Las barreras geográficas y culturales, la limitada información y la consiguiente carencia de comprensión han ocasionado una carencia de 'expertise' sobre Latinoamérica en Asia y viceversa. Sin embargo, estas relaciones se están estrechando, no solo por los crecientes acuerdos bilaterales, sino por el creciente flujo de inversión privada entre ambas regiones.
En segundo lugar, el modelo usual de las relaciones económicas transpacífico ha sido bastante desequilibrado. Este se ha caracterizado por un dominio de las inversiones asiáticas en Latinoamérica, frente a una escasa presencia de compañías de Latinoamérica y el Caribe en Asia; una inversión manufacturera asiática que busca mercados o eficiencia, pero no la creación de cadenas de valor locales; una creciente búsqueda de inversiones en recursos naturales; y relaciones comerciales con limitado espacio para la inversión y participación en los proyectos.
Este patrón ha producido, inevitablemente, un desequilibrio comercial, profundizando un modelo de intercambio de alta tecnología de Asia versus los commodities de Latinoamérica. Ello conlleva a que un incremento de la cooperación interregional de comercio e inversión entre Latinoamérica y el Asia-Pacífico no sea más un tema nuevo.
En ese contexto, la percepción del típico modelo de comercio transpacífico de intercambio de un carro de Hyundai por una tonelada de soya debe romperse. Y debe ser desafiado para impulsar un modelo basado en la inserción y creación de cadenas de valor que promueva la integración y el comercio intraindustrial.
Un estudio de Cepal muestra que dicha relación existe de manera incipiente en la región. Las relaciones comerciales de México con el Asia muestran esta tendencia en mayor grado que otros países como Costa Rica, Argentina y Brasil. En efecto, ha habido un gran avance por terminar con un comercio de tipo interindustrial para dar lugar a uno intraindustrial con productos de alta y mediana tecnología (aparatos eléctricos, partes y accesorios, microcircuitos, productos farmacéuticos, etc.). De otro lado, el interés de las empresas asiáticas por crear cadenas de valor en la región tiene ejemplos como las inversiones de las coreanas LG y Posco en México.
Se espera que este naciente modelo contribuya a la institucionalización de las relaciones transpacífico para que así se consolide el concepto de Siglo del Pacífico. Es tiempo de fortalecer esta nueva dirección de la naturaleza y el alcance de la cooperación entre ambas regiones.
* UNIVERSIDAD DE KYUNG HEE