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CRÍTICA DE CINE

Quantum of Solace

Por Alberto Servat

Nunca disfruté tanto de una película del 007 como con "Casino Royale" (2006). Y créanme que soy sincero cuando afirmo que Daniel Craig es mi James Bond favorito. Alguien me dijo que me equivocaba porque no había nadie como Sean Connery. Y es cierto. Pero también diré que ninguno de los veinte primeros títulos de la serie me parece realmente interesante desde un punto de vista cinematográfico. Hay cosas que aprecio --sobre todo el perfil del héroe--, pero siempre pensé en "Dr. No" (1962) y todas las demás cintas como entretenimientos excesivamente extendidos, sin un guion consistente y llenos de episodios prescindibles. Por eso, tal vez, me gusta tanto "Casino Royale", porque no es un Bond típico. Todo lo contrario.

Renovada la propuesta, nos encontramos con su continuación directa: "Quantum of Solace", que intenta repetir la fórmula aplicada hace dos años. Sobre todo al principio, cuando la película nos introduce en una vertiginosa persecución. Luego encuentra su propio camino sin superar a su predecesora. Pero vamos por partes.

En esta oportunidad, James Bond se enfrenta a sus enemigos en busca de venganza (¿recuerdan el sacrificio de Vesper al final de "Casino Royale"?). Salta de un continente a otro, desafía todos los códigos de conducta, rompe la ley a diestra y siniestra. Su visión de la justicia es tan personal que para implantarla nada lo detiene, ni siquiera las amenazas de M (Judi Dench).

Como era de esperarse, en su camino encuentra a una mujer de irresistibles encantos y con una venganza propia. Es Camille (Olga Kurylenko). Junto con ella seguirá por un camino de dificultades que lo llevará alrededor del mundo. Hasta que, finalmente, será en Bolivia donde pueda terminar su obra.

Es allí donde la acción se detiene y encontramos más bien un drama en el que el suspenso desaparece , salpicado de un poco de violencia, para dar paso a situaciones menos intensas.

¿Dónde está el problema? Creo que en el director; en la apuesta de Marc Forster ("Cometas en el cielo"). Porque aunque ha sabido imprimir una huella personal, el tono con el que asume el drama de la doble venganza no se encuentra en el nivel que una película de James Bond necesita. La cinta comienza a desgastarse cuando se enfatiza el drama, justamente en las secuencias que supuestamente suceden en Bolivia. A partir de entonces, las emociones se van perdiendo para no volver a recuperarse. Es más, ni siquiera hay un romance entre los protagonistas, lo que puede resultar muy coherente en un plano realista, pero que le resta emoción al filme como pieza de entretenimiento y fantasía. De manera que, como en anteriores cintas de la serie, "Quantum of Solace" será recordada por determinadas secuencias. Elijo dos: la persecución cuerpo a cuerpo entre los agentes secretos casi al comienzo del filme y la representación de "Tosca" en el lago Constanza, en Austria.

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