Por Ricardo León / Edgardo Panduro
Una desgracia es más difícil de digerir cuando está rodeada de casualidades. Los tres miembros de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) que murieron ayer en la emboscada narcoterrorista habían llegado a Tingo María apenas un día antes de esta misión que resultó ser la última. El cuarto policía muerto, un suboficial que laboraba en Seguridad del Estado, había pedido sus vacaciones para poder organizarle el cumpleaños a su hijo. Son tragedias que suman dolor a otra tragedia.
El hecho ocurrió a las 4:30 p.m. de ayer. Un convoy policial había partido de Tingo María hacia el sector conocido como La Divisoria, donde se realizan operaciones de rutina para detectar la presencia de traficantes de madera y combustible.
En esta zona, además, la policía brinda seguridad a la empresa brasileña Camargo Correa, que construye carreteras.
El convoy llegó hasta el sector Bambú, distrito de Daniel Alomía Robles, provincia de Leoncio Prado. De pronto, desde ambos lados de la vía aparecieron unos treinta terroristas que dispararon contra los vehículos. En una de las camionetas fallecieron los agentes de la Dinoes Mario Huamán Supingaua, Antonio Rojas Malpartida y Pedro Arena Roque; los tres eran suboficiales de tercera.
En otro vehículo murió el suboficial de segunda Edson Navarro Sandoval, quien pertenecía a la División Policial Leoncio Prado. En el ataque resultaron heridos cuatro agentes, quienes fueron derivados a Tingo María.
Uno de los objetivos de los narcoterroristas habría sido, como de costumbre, robar las armas de los policías caídos. Sin embargo, desde uno de los vehículos del convoy se repelió el ataque y los senderistas retrocedieron.
De acuerdo con las primeras investigaciones llevadas a cabo en el lugar de los hechos (hasta donde se envió a un fuerte contingente policial), se encontraron restos de comida, municiones y otros pertrechos, lo que hace suponer que los atacantes habrían estado escondidos en la zona al menos desde hace dos días.
En este mismo punto hubo, en febrero del 2005, un ataque muy similar, cuando una columna senderista atacó un vehículo y asesinó a tres policías.
Aquí la población no ha brindado ninguna información: nadie ha visto nada. El silencio, el miedo y las balas regadas por la carretera son signos de una tragedia que se repite.
CRONOLOGÍA
4Una cadena de hechos sangrientos
[5/3/2008]
Dos agentes de la Policía de Carreteras de San Luis de Shuaro (Chanchamayo) murieron tras ser atacados por un grupo de presuntos narcoterroristas.
[24/3/2008]
Un policía muerto y 14 agentes heridos dejó una emboscada contra una patrulla policial, cerca de la Pampa de la Quinua, camino al VRAE.
[27/6/2008]
Un ataque terrorista a una patrulla de las Fuerzas Armadas en Yanabamba, distrito de Sivia, provincia de Huanta, dejó un marino muerto.
[9/10/2008]
Una columna de Sendero Luminoso atentó contra un convoy en Huancavelica. Murieron 13 militares y dos civiles; 14 miembros del Ejército fueron heridos.
SEPA MÁS
4La zona donde se registró el ataque se caracteriza por estar rodeado de montañas. La geografía juega en contra de las fuerzas del orden.
4Por las huellas de las balas, se presume que los narcoterroristas utilizaron armas de largo alcance para atacar a los policías.
4Trascendió que una mujer habría resultado herida en la balacera. Las autoridades investigan el hecho.