PUBLICACIONES. Obra reunida
Por Gonzalo Galarza Cerf
Resulta curioso cómo la obra de un artista habla y se impone, en algunos casos, sobre él. Gastón Garreaud (1934-2005) no tuvo pensado hacer ninguna antológica y, sin embargo, su figura (artista autodidacta, piloto soñador, inventor lúdico) y su trabajo hicieron que los más cercanos a él, los que lo querían y admiraban, e incluso los que poco sabían de su plástica, se acercaran y escarbaran en su ruta de vida para montar uno de los más importantes proyectos en este año sobre un creador (la exposición en la galería del Icpna estuvo acompañada por el libro "Lecciones de vuelo. Ultraligera memoria de Gastón Garreaud", de Enrique Planas).
"Él era una de esas personas que preferían trabajar con más tranquilidad en su taller o pasar buenos momentos con sus amigos; tenía la dimensión del artista romántico o del inventor que quiere estar encerrado haciendo algo extraño, en el terreno de su propia imaginación", dice el curador de la muestra, Augusto del Valle, sobre Garreaud. Él presentó anoche junto con Leslie Lee, Jorge Villacorta y Miguel Zegarra el catálogo de la exposición: "Gastón Garreaud, retrospectiva, 1957-2005".
La edición del libro invita a sumergirse en el mundo de Garreaud con un texto de Del Valle, una entrevista hecha al artista por Enrique Verástegui, la correspondencia con Jorge Eduardo Eielson, un artículo de Mirko Lauer publicado en "La Crónica" en 1974, en el que --según Del Valle-- "hay en este discurso un reclamo y una exigencia. Se le pide a Garreaud que sea consecuente con su actitud reflexiva y transgresora, que persevere en su distancia con el medio local, que no caiga en el facilismo del oficio".
El catálogo, que recoge en imágenes las obras de la muestra, también contiene textos escritos por Garreaud, como el que dedicó a uno de sus maestros: Enrique Kleiser, así como su invento: el aeroplano de energía termonuclear, que muestra "su mirada idealizada de la ciencia", como dice el curador, y agrega: "En el campo del arte sí hay un reconocimiento a Garreaud como un personaje interesante, excepcional, casi único dentro de los años 70". Con este libro y el proyecto Garreaud, sin duda, su figura se hará vital para muchos.