Por Alfredo Alí Alava. Unidad de Investigación
Tal parece que no solo los odómetros de los automóviles usados e importados a través de la Zona Franca de Tacna (Zofra-Tacna) pasan por las manos de inescrupulosos maquilladores que modifican su kilometraje a su antojo para ofertarlos como si fuesen casi nuevos y con poco recorrido. También las cremalleras (barras de dirección) son sometidas a peligrosos reciclajes o transformaciones, y luego son instaladas en estos vehículos a los que se les cambia el timón original (que viene a la derecha) hacia el lado izquierdo.
Pero lo más preocupante de todo esto es que la venta e instalación de esas cremalleras no solo se hacen de manera poco seria y técnica en las 'cachinas' de Tacna ('La Rotonda' y 'El Cementerio Chino') y en los talleres clandestinos de esa heroica ciudad, como pudiera pensarse.
También se realizan --y esto es sumamente grave-- en el interior de las instalaciones de Zofra-Tacna, institución que, con Aduanas y las empresas supervisoras, debe vigilar que la reconversión de los vehículos importados se haga de manera adecuada y con arreglo a ley, es decir, con piezas o partes de autos de óptima calidad.
Al respecto, pedimos hablar telefónicamente con el gerente general de Zofra-Tacna, pero hasta el cierre de esta edición no respondió nuestra llamada.
Bien se ha dicho: "Cualquier cosa puede fallar en un carro, menos la dirección y los frenos". De lo contrario, las consecuencias serían fatales. Por ello mismo, la dirección, como dicen los expertos, debería ser cuidada como la niña bonita de nuestros ojos. Pero todo indica que eso no ocurre en Tacna.
TALLERES Y RECICLADORES
El Comercio viajó a esa ciudad para conocer in situ la verdadera dimensión del problema. Encontramos, por un lado, que existen talleres dedicados al reciclaje de cremalleras usadas que, al parecer, salen del interior de Zofra-Tacna y que, luego del maquillaje de rigor, vuelven a entrar para ser instaladas en los vehículos importados de segundo uso.
También pudimos comprobar que en el interior de Zofra-Tacna se venden cremalleras usadas o reconstruidas que luego son instaladas en los vehículos importados (sometidos al cambio de timón), los mismos que más tarde son vendidos a incautos compradores que ni se imaginan el peligro al que están expuestos.
Este hecho, además, fue confirmado por varios mecánicos que laboran en los casi 17 talleres dedicados al cambio de volante en el interior de Zofra-Tacna, con los cuales conversó este redactor, pero que, por razones obvias, pidieron el anonimato.
Todos afirmaron que las cremalleras que se instalan en los talleres ubicados en el interior de Zofra-Tacna no son nuevas. "Son reconstruidas, tienen los dientes gastados, los brazos son más largos y algunas partes están pulidas. Esas cremalleras son traídas desde Iquique (Chile) y, antes de ingresar al depósito franco, son arenadas y zincadas (pulidas) para que parezcan nuevas", dijo uno de ellos.
CONTRA LA LEY
En efecto, en esa ciudad sureña es vox pópuli que las cremalleras que se ponen en los vehículos importados son usadas. Es decir, no son nuevas como manda el artículo 9 del Decreto Supremo 016-96-MTC, que a la letra dice: "Para los vehículos de timón reconvertido se exigirá que se cambien las piezas o elementos no intercambiables con repuestos nuevos que reúnan condiciones de calidad, de elementos que no afecten la seguridad o estructura misma del vehículo". Más claro, ni el agua.
Las pesquisas realizadas por este Diario permitieron verificar cómo todos los días se venden cremalleras usadas en el interior de Zofra-Tacna, en un hecho que, a todas luces, atenta contra la seguridad de los usuarios de los vehículos a los que se les instala esas piezas.
Para probar esta sospecha, seguimos el paso de una cremallera (supuestamente nueva) adquirida en la tienda importadora Takaaki E.I.R.L. que funciona en el interior del depósito franco. Se pidió que fuese para un automóvil de una determinada marca japonesa.
Efectivamente, luego del pedido correspondiente, un empleado de esa importadora sacó de sus almacenes una cremallera que aseguraba que era nueva.
Las dudas sobre su buen estado surgieron inmediatamente: el accesorio venía en el interior de una bolsa de plástico totalmente transparente y no tenía registrada una sola inscripción; es decir, ni la marca ni el modelo ni el fabricante... Nada.
Además, la cremallera en sí tampoco tenía grabadas en sus partes metálicas, como debe ser, especificaciones como la marca, el código, la serie, etc. Solamente exhibía un 'sticker' en el que se veía un código de barras que no decía nada respecto de su calidad. El código de barras, como se sabe, es un registro que identifica al vendedor y lo asocia con determinado producto y algunas veces con el precio, pero no garantiza la calidad de este.
La cremallera, como parte de un grupo de otras piezas similares, fue vendida por 80 dólares, lo cual quedó registrado en la factura que le dieron al comprador. Y aquí saltó a la vista otro indicio de que la pieza no era nueva: no puede ser que una cremallera supuestamente nueva se venda por 80 dólares cuando las empresas de marcas reconocidas las venden en 800 dólares (precio al público) o 400 dólares (precio de costo).
Como se puede ver, la diferencia entre una y otra es abismal y, evidentemente, llama a sospechas.
DECLARACIÓN DE SALIDA
Para sacar la cremallera del depósito franco y llevarla hacia uno de los talleres de reconversión de vehículos (donde se hace el cambio de timón), se tuvo que obtener no solo la factura emitida por la importadora Takaaki, sino también la declaración de salida del referido depósito.
En este último documento, emitido por Zofra-Tacna, se indicaba que la cremallera era una "mercadería para uso en proceso de reparación o reacondicionamiento de vehículos". Por lo tanto, legalmente, debía ser instalada en uno de los carros importados de segundo uso que estaba siendo reacondicionado o reconvertido en uno de los talleres mencionados. Y, por ello mismo, de acuerdo con la ley, la cremallera debía ser nueva.
A ojo de buen cubero, sin embargo, resultaba notorio que la pieza en mención no era nueva. Pero, para mayor certeza, la cremallera fue sometida por pedido nuestro al análisis de expertos. Técnicos de una empresa de reconocida calidad y trayectoria revisaron minuciosamente la cremallera y, efectivamente, concluyeron que era reconstruida, es decir, que no era nueva y que probablemente había sido remanufacturada.
(A pedido de nuestras fuentes, El Comercio ha preferido reservar la identidad de estas, el día y la hora en que se compró la cremallera, el número de factura, el registro de salida del depósito franco, el nombre del taller hacia donde iba dirigida para su instalación en un automóvil usado, la identidad de los técnicos que hicieron el análisis y el nombre de la empresa donde se hizo).
Análisis prueba que son reconstruidas
La sospecha de que las cremalleras que se venden en el interior de Zofra-Tacna son usadas quedó confirmada luego de que una empresa dedicada a la venta y mantenimiento de vehículos realizara un análisis técnico de uno de estos accesorios comprado a la empresa importadora Takaaki E.I.R.L.
A pedido de El Comercio, expertos de esa firma analizaron la cremallera obtenida por 80 dólares y llegaron a la conclusión de que esta era remanufacturada o reconstruida.
Entre otras irregularidades, se determinó que el dentado del eje de la cremallera se hallaba gastado y había sido remanufacturado inadecuadamente. Esta parte, además, presentaba adherencias de óxido, lo cual hacía presumir que se trataba de una pieza usada y mal conservada. (Ver infografía).
El acabado de fundición de aluminio era de muy baja calidad, no tenía estampada la marca en ninguna de sus partes, el eje de la cremallera no presentaba ranuras de sujeción para los acoples de dirección y las abrazaderas del guardapolvo eran de plástico cuando deberían ser metálicas.
Además, los acoples de dirección de la cremallera comprada en Zofra-Tacna eran muy largos, lo cual, según los técnicos, podría ocasionar su fractura o rompimiento temprano.
CLAVES
El timón y la seguridad
4El sistema de dirección está compuesto básicamente por el timón, el piñón, el eje de cremallera y los brazos (o tirantes de acople) a las llantas delanteras.
4Ese sistema es fundamental para que el conductor pueda hacer virajes, a veces imprevistos. Por lo tanto, debe estar en óptimas condiciones.
4Cuando la cremallera tiene los dientes gastados, no se engrana adecuadamente con el piñón y, debido a ello, la dirección no responde a las exigencias del chofer en las curvas.
4Es muy común encontrar que los vehículos con timón cambiado tienen mucho juego en el volante y eso resulta peligroso.
EL DATO
¿Y cuál era su destino?
Hace poco la policía encontró en un taller de Tacna 240 cremalleras que eran reparadas para, al parecer, ser internadas en Zofra-Tacna. Por esos días, el Ceticos Matarani reportó la desaparición de 3.500.
ENFOQUE
Con la vida no se juega*
En abril El Comercio hizo una denuncia gravísima: unos mecánicos pillos manipulaban en los depósitos privados de Aduanas los odómetros (medidor del kilometraje) de los autos importados para que fuesen vendidos como casi nuevos, con poco recorrido.
Vehículos con 190 mil kilómetros eran vendidos, gracias a ese artilugio, con menos kilometraje, saltando fraudulentamente la barrera de los 80 mil kilómetros que es el máximo permitido por la ley. Al cliente le daban gato por liebre.
Ahora hemos descubierto un hecho más grave: las cremalleras (que son como las piernas de una persona) que se colocan a esas unidades son 'bamba', usadas, de segunda mano y en mal estado, pese a que la ley obliga que sean nuevas y que estén en óptimas condiciones.
Por si fuera poco, como demuestra este documentado reportaje, la venta y la instalación de tales piezas se realizan en los talleres que funcionan en el interior de Zofra-Tacna.
El responsable de dicha entidad no ha respondido a nuestras llamadas. Debería hacerlo, pues lo descubierto es alarmante. Más aun cuando, según cifras oficiales, desde 1992 (año en que se autorizó la importación de autos usados) han ingresado y se han vendido en el país ¡680.000! ¿Cuántos con cremalleras usadas?
Los miembros de la Comisión de Transportes del Congreso (varios de los cuales pretenden que el plazo para la importación se amplíe) deberían recapacitar y tomar medidas frente a este hecho aquí denunciado. Las pistas no deben seguir tiñéndose de sangre.
* Miguel Ramírez. Unidad de Investigación