SIC.
Por Katherine Subirana
Como todos los jóvenes, quizá Manolo Goicochea (22) también se sentÃa invulnerable... hasta hace dos años. Una noche bajó del taxi que lo llevaba de regreso a casa, y Javier León Velásquez (23) lo arrolló y pasó de largo, probablemente presa del alcohol.
La historia de Manolo (contada en SIC. la semana pasada) ha tenido un desenlace poco feliz, pero tal vez 'justo', de acuerdo con los estándares de la justicia, aunque no de acuerdo con lo que dos chicos como los involucrados esperaban de la vida.
Aunque Manolo esté parapléjico y su carrera de abogado se haya frustrado, su familia sigue batallando por su recuperación. Los 120 mil soles que la familia de Javier tendrá que pagar de reparación civil no le devolverán la energÃa a Manolo, ni evitarán que el propio Javier pase tres años detrás de las rejas de la prisión.
Esta sentencia marca una suerte de hito, pues aunque han pasado dos años del accidente, la respuesta de la justicia peruana ha dado un poco de luz para casos similares.
UN GOLPE Y ADIÃS
Un caso que no tuvo igual desenlace fue el de MarÃa Cristina Illescas, que hace tres años fue atropellada en la puerta de la Av. Universitaria de la Universidad San Marcos, donde estudiaba Matemáticas. Luis Chávez Fernández, chofer de combi, que iba a mayor velocidad de la permitida, la atropelló y se dio a la fuga. MarÃa Cristina murió pocas horas después.
El mismo destino alcanzaron hace casi exactamente un año Diego (22) y Karen Yépez (19), y Claudia Bustamante (23). En este caso, el accidente ocurrió de madrugada, cuando regresaban de una reunión. Diego iba al volante, al parecer a excesiva velocidad. Al accidente sobrevivieron, luego de un largo proceso de recuperación, Chiara Cavallero y Leslie Osterhager, amigas de los hermanos Yépez. En el otro auto solo hubo contusos.
SEGUNDAS OPORTUNIDADES
Jerry Osorio Barone, estudiante de PsicologÃa de San Marcos, tiene ahora una segunda oportunidad. El año pasado, cuando salÃa rumbo a su domicilio, fue atropellado a la altura de la puerta de la Av. Venezuela por Javier Amadeo DÃaz, que conducÃa su combi a excesiva velocidad y que cambió intempestivamente de un carril a otro cuando Jerry cruzaba la pista.
Luego de estar un mes internado en la clÃnica, de la cual tuvo que salir por problemas económicos, siguió una terapia intensiva en casa. Felizmente, se recuperó y logró reincorporarse a la universidad sin mayores contratiempos, aunque ha perdido los sentidos del olfato y del gusto. ¿Y el responsable? Es una pregunta que Jerry también se hace, ya que a este señor no lo volvió a ver nunca más, pues ni ha asistido a las citaciones del juzgado.
En mayo del 2006, Jhonatan Antequera Ponciano estudiaba IngenierÃa Eléctrica en la UNI, hacia donde se dirigÃa en el sillón delantero de un bus. A pesar de tener puesto el cinturón de seguridad cuando el chofer impactó con un camión (luego de intentar rebasarlo), empezó la desgracia para la familia Antequera: Jhonatan presentó traumatismo encefalocraneano y hasta la fecha está inválido, postrado en estado de coma.
Ahora su madre, Juana Ponciano, se encuentra luchando por los beneficios del seguro para que su hijo tenga una esperanza. Tal vez como Jerry, tal vez como Manolo.