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"TARATA". Película peruana finalizó esperado rodaje

Fantasmas de la calle Tarata

EL DIRECTOR FABRIZIO AGUILAR RETRATARÁ LA INDIFERENCIA DE LOS LIMEÑOS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UNA FAMILIA SUMERGIDA EN LOS MESES PREVIOS AL ATAQUE TERRORISTA DE 1992. ESTA GRABACIÓN, QUE CONCLUYÓ A FINES DE NOVIEMBRE, NARRA LA HISTORIA DE CLAUDIA (GISELA VALCÁRCEL) Y DANIEL (MIGUEL IZA), UN FRÍO MATRIMONIO QUE VIVIRÁ UN CAMBIO RADICAL EN SU VIDA TRAS EL ATENTADO

Por José Puga

La señal se ha caído repentinamente. Claudia gira la perilla de los canales solo para encontrarse con una caótica y repetitiva pantalla plagada de puntos. En tanto, su hijo Elías mira impávido el viejo aparato, debido a que, aunque solo tiene 8 años, intuye lo que sucede: los terroristas han llegado con sus muertos, sus gritos, el fuego, la chatarra torcida de los carros. Las noticias son reales: han volado el Canal 2.

Claudia coge rápidamente la mano de Elías y con su esposo Daniel corren en dirección a la azotea. En la sala, Sofi, su hija de 17 años, no se inmuta y solo imagina. Entre el aburrimiento y la desidia, imagina que viaja a la selva y desaparece de la aplastante indiferencia de su familia. Para ella las bombas son internas.

Estas son las primeras imágenes de la película "Tarata" que el director y guionista Fabrizio Aguilar observa detenidamente en un monitor. Cual pequeño dios, el cineasta peruano da direcciones detalladas a su equipo compuesto de técnicos, asistentes y actores.

En la ficción, nos situamos meses antes del atentado terrorista de la calle Tarata que desgarró el corazón de Miraflores en 1992. Una pareja de esposos, Claudia (Gisela Valcárcel) y Daniel (Miguel Iza), ha perdido la calidez de su matrimonio y ahora solo busca alcanzar sus propias metas, si las tienen. Sus hijos, Elías (Ricardo Ota) y Sofi (Silvana Cañote), presencian este teatro de afectos insatisfechos.

La pregunta obligatoria viene a la mente. Después de seis semanas de rodaje, "¿no ha querido aprovechar el 'boom' alrededor de la temática subversiva que ya explotó con 'Paloma de papel'?" Aguilar afirma que no. A diferencia de su primera película, el cineasta que vuelve a filmar después de cinco años utilizando el terrorismo más como una atmósfera que como un motor dramático.

"Mi enfoque está sobre esta familia que refleja lo que éramos como sociedad: indiferentes, paranoicos y donde cada uno tenía su propio rollo. Ellos están juntos porque se han habituado a esa manera de vivir. Se han perdido con los años", comentó Aguilar acerca de esta película que recibió el apoyo del fondo suizo Visions Sud Est y el premio del Concurso de Largometrajes de Conacine 2008.

ROSTROS REALES
Aunque contó con actores primerizos en la pantalla grande, con excepción de Miguel Iza, Aguilar afirma no haber tenido ningún problema: "Cada perfil de los actores ha encajado perfecto en su papel. Miguel, Gisela y los chicos tienen su particularidad, su momento y su esencia propia".

Una de las que batalló durante el rodaje fue Gisela Valcárcel, quien para encarnar a la protagonista tuvo que modificar su 'look' radicalmente. Durante las largas jornadas de filmación la conductora, obsesiva con su propia imagen, tuvo que lucir una peluca negra, engominada y con un ligero cerquillo de lado, lo que la convirtió en una 'pin-up' de inicios de los años 90.

"Cuando empecé a diseñar mi imagen con Fabrizio pensé que iba a aumentar los defectos que tengo porque casi no he usado maquillaje. La primera vez que me vi dije '¡qué terrible mi cara!'", expresó Valcárcel, quien en la historia buscará abrir su propia peluquería con la ayuda económica de su amiga Gabriela (Lorena Caravedo).

"Cada vez que actúo como Claudia veo ciertas características de gente que he conocido. Si la comparara conmigo, creo que tiene más carácter y es más aspiracional que yo, pero ambas defendemos nuestro hogar con uñas y dientes", agregó la también productora y conductora del 'reality show' "Bailando por un sueño... Reyes de la pista".

Por el otro lado, cuando se le habló al actor Miguel Iza de Gisela, automáticamente sonrió. "Gisela es una niña que está dispuesta siempre a jugar. En la historia los dos somos una pareja muy chapada a la antigua", dijo Iza, quien interpreta a Daniel, un tímido contador de la Universidad Mayor de San Marcos y que tiene la extraña obsesión de tratar de descifrar las pintas terroristas en dicha casa de estudios.

FACHADA Y MEMORIA
Cabe destacar que durante los cuatro años de la elaboración del guion y del proceso de investigación (que contó con recortes de periódicos y cientos de fotografías), el fin no era solo narrar una historia, sino también revivir visualmente una década pasada.

"Vimos revistas de esa época, vestuarios y peinados. Todo lo que hiciera referencia a los años noventa era útil", expresó Aguilar, quien tuvo que explorar la ciudad entera para buscar un distrito que se le pareciera al Miraflores de entonces.

Por eso esta coproducción entre Luna Llena Films, Francia y Venezuela utilizó entre sus varias locaciones las azoteas de Santa Beatriz y las demacradas calles del Centro de Lima. Sin embargo, su verdadero estudio de filmación se situó en un edificio abandonado del hospital Rebagliati.

Aunque el recuerdo del atentado de Tarata puede ser para algunos todavía un trauma olvidado en el inconsciente colectivo y para otros más jóvenes solo una triste anécdota, lo cierto es que este segundo filme de Fabrizio Aguilar dará que hablar entre todos los peruanos.

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