Por El Veco. Escritor y periodista
La incorporación del británico al Milan por dos meses es una cesión precaria en la forma, aunque en el fondo encierra un ensayo crucial para que Silvio Berlusconi y su gente --billete grosso-- procuren incorporarlo definitivamente a un equipo que sigue mirando con recelo al Inter, rival eterno, cada vez mas lÃder y con un 3-0 a la Lazio hace 48 horas que demuestra la salud de su ofensiva mata gente.
El Milan busca un cambio. Pasó a jugar distinto con la incorporación de Ronaldinho y el equipo anda trabado más allá de algún éxito aislado. Se rotaron posiciones y eso lo perjudicó. El propio Kaká --quizás el mejor media punta del mundo-- explicó que el buscar acoplarse con Dinho lo alejó del área. Con Seedorf --recordó-- jugábamos detrás del punta --casi siempre Inzaghi--y llegar al gol era más simple. "Todos estamos convencidos --agregó Kaká-- que con Beckham sobre la banda derecha volveremos a pesar y aún podremos pelear el campeonato".
¿Qué pensamos? David Beckham cobra con pala grande en el Galaxy, aunque en la cancha no ha sido el conductor desnivelante que hiciera soñar con el tÃtulo a los inversores californianos. El fútbol de Estados Unidos puede definirse como el escenario ideal para cabales jubilaciones de oro que disfrutan los ilustres que supieron volar alto. Beckham, nacido en Leytonstone hace 33 años, es uno de los elegidos de ese exilio dorado. Vive en Hollywood y su mediática esposa Victoria, cantante, modelo que tiempo atrás afirmó que nunca leyó un libro por falta de tiempo, hizo realidad su posibilidad de ser amiga de Tom Cruise y familia y de compartir un café con Jack Nicholson. Y eso no merece crÃtica alguna para quien vive en el ruido y se aturde con ganas.
Y aquà llegamos a una pregunta clave: ¿Cómo se sentirá el triunfador en el Manchester United de la alcurnia futbolÃstica? Y otra adosada: ¿Qué pensará el campeón, un galáctico más en la dimensión quizás única del Real Madrid? No lo sabemos, porque el fútbol yanqui da plata, pero no lustre y eso está muy claro.
Quizás este llamado de Berlusconi y la bienvenida amplia que le adelanta Kaká le despierten el anhelo de cerrar su campaña en un fútbol A-1, cuatro veces campeón mundial. El de Conti y Paolo Rossi, de Gianni Rivera y Corso, de Schiaffino y SÃvori. Seria un broche de grandeza tras la divertida experiencia multicolor por 'el lejano oeste'. Y ahà puede estar la clave. Retornar a la alta competencia para querer la pelota otra vez, ahora con tuco y parmesano cortado grueso.