Por Alfredo Ali Alava. Unidad de investigación
Madre e hijo se aferran tercamente a la vida. Ella en una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos de una clÃnica en el distrito de Independencia y él en el vientre de su progenitora casi moribunda.
El caso conmueve a todos quienes lo conocen de cerca, menos a los médicos de los hospitales del Ministerio de Salud que dando muestras de poca sensibilidad han preferido rechazarlos reiteradamente con una andanada de "razones" poco consistentes, como la falta de equipos adecuados para su atención o no tener las camas necesarias para su hospitalización.
Pero Fortunata Quirita Cáceres (38), una humilde mujer provinciana, se aferra, literalmente, con uñas y dientes a la vida. Quizá ella, en su lecho de dolor, está esperando que alguien, con un corazón más generoso, haga algo. Más que por ella misma, por el ser que lleva en su vientre desde hace seis meses (24 semanas).
Quizá su bebe, un ser humano menudito pero un ser al fin y al cabo, es quien empuja a su madre a sobreponerse de los golpes que recibe, de las inclemencias y los rechazos que le vienen propinando sus congéneres de mandil blanco pero de corazón negro. Quiere, probablemente, ver la luz de este mundo que hoy, en un oscuro acto de desprecio, le está dando la espalda.
Desde el 11 de diciembre, dÃa en que fue llevada de emergencia a la clÃnica Jesús del Norte (Avenida Carlos Yzaguirre 153) debido a un intempestivo y severo derrame cerebral, Fortunata permanece en estado de coma.
Los médicos especialistas en neurocirugÃa de dicha clÃnica le practicaron una urgente operación a la cabeza. Lograron salvarle la vida, pero ella sigue inmóvil, inerte, bajo la atenta mirada y control permanente de la intensivista doctora Lucy Dongo.
Está viva pero no parece. Solo su dificultosa respiración, apoyada por un equipo mecánico de ventilación, pone en evidencia que Fortunata aún está con nosotros.
Dentro de sÃ, casi a flor de piel, sin embargo, se perciben las pataditas de su hijito, la prolongación de su existencia. Ella le da vida, la poca que tiene, a través de su cordón umbilical y él le transmite ganas de vivir a través de sus movimientos. ¿Hasta cuándo será eso? No se sabe, pero es necesario salvar a los dos.
Ayer, a las cinco de la tarde, los especialistas del Departamento de Ginecoobstetricia llegaron hasta la UCI para conocer el estado del bebe. Mediante la aplicación, en el vientre de Fortunata, de un Doppler-Fetal, determinaron que el pequeñÃn está vivito y, aparentemente, normal: 150 latidos por minuto daban cuenta de su existencia. ¡Quiere seguir viviendo!, comentó feliz, pero preocupada, una enfermera.
Desde que Fortunata llegó a la clÃnica y luego de las atenciones de emergencia, los médicos de ese centro han llamado, insistentemente, a los departamentos de emergencia de los hospitales Sergio Bernales de Collique, Cayetano Heredia, Daniel Alcides Carrión, Dos de Mayo, Arzobispo Loayza, Hipólito Unanue, MarÃa Auxiliadora, Santo Toribio de Mogrovejo y Maternidad de Lima. Han pedido que reciban a la madre y a su hijo para que les den las atenciones del caso, pero en diverso tono y con la misma resolución, todos han dicho ¡No!
Ella, como miles de peruanos, tiene la desgracia de no ser beneficiaria del Seguro Integral de Salud, tampoco tiene seguro de Essalud (lo perdió hace algunos años) y menos seguro privado. Su caso no es el único, pero es emblemático.
¿Qué pasará con Fortunata y su pequeña semillita que ahora germina con dificultad en un terreno que nadie quiere abonar? No lo sabemos. El pronóstico es reservado. Las esperanzas son pocas, las horas pasan, la cuenta en la clÃnica engorda, los médicos del sector Salud (aquellos que dijeron ¡No!) tal vez ya no estén de guardia y hoy se broncean en alguna playa del sur. Pero Fortunata y su bebe siguen aferrados a la vida, ella entubada y con respirador artificial en una cama y él en su vientre pidiendo que no lo dejen morir.
SEPA MÃS
4La doctora Lucy Dongo, especialista en cuidados intensivos, dijo que una de las últimas llamadas que ellos hicieron fue a la Maternidad de Lima.
4Allà le dijeron que no contaban con los médicos especialistas para atender a la paciente. Y sugirieron que los familiares paguen a un médico de cabecera.
4Los familiares de Fortunata Quirita dijeron que en solo dos dÃas de atención en la clÃnica, habÃan pagado 16 mil soles.
4"Ya no tenemos dinero y en los hospitales de Salud no quieren recibirla", señalaron.