A PROPÃSITO DE LA VISITA DE VARGAS LLOSA A CARACAS
Por: Alberto Massa Gálvez. Periodista
Hace algunos años, en un congreso de intelectuales en México D.F., durante el gobierno del nefasto PRI, nuestro escritor (decir Mario Vargas Llosa parece redundante), una de las estrellas del certamen, sostuvo en su intervención que el PRI significaba la dictadura perfecta, pues bajo la apariencia de democracia lograba desorientar a ciertos sectores de la opinión publica nacional e internacional.
Esta muestra de arrojo, que me permitiré calificar de irracional, obligó a que su amigo Octavio Paz lo embarcase inmediatamente después de finalizada la sesión de ese dÃa, con rumbo a HaitÃ. Para ser preciso, lo metió en el primer avión de itinerario, mientras el gorila de turno rumiaba su indignación con el ministro del Interior y los jefes policiales. Esa rapidez de reflejos evitó que durante la noche cuatro 'guaruras' ingresasen a la habitación del hotel donde se alojaba nuestro buque insignia, y dejasen una anécdota tenebrosa para la historia de ese paÃs de instituciones purulentas, en ese momento, aunque ahora ha despojado a Colombia del liderazgo --non sancto-- de una actividad que todos conocemos.
No sé si antes o después del hecho relatado en el párrafo precedente, encontrándose Mario en el viejo San Juan, exhortó a los portorriqueños para que se desprendieran de esa posición incómoda y ambigua que los ubicaba como 'Estado libre asociado', representado por una estrellita más en la bandera de Estados Unidos. Estoy seguro de que pisó callos e hirió susceptibilidades, pero sucede que a Mario no solo le sobra talento, sino también honestidad y valor para llamar a las cosas por su nombre.
Tiene el escritor un esquema definido sobre la relación del pueblo con sus gobernantes, acerca de la forma en que estos deben acceder al poder y, finalmente, debemos inferir que está lejos de simpatizar con el imperialismo en cualquiera de sus formas. Que lo digan los boricuas.
Recientemente acaba de meterse en la boca del lobo. En Caracas manifestó su absoluto desacuerdo con el proyecto de enmienda constitucional que anima y fomenta el presidente de Venezuela, al expresar que este quiere "legitimar un deseo de perpetuación en el poder".
Mario sabe que la democracia tiene muchas facetas y una de ellas es la alternancia. Sus crÃticas fueron expresadas en un templo del saber, me refiero a la emblemática Universidad Simón BolÃvar, donde fue investido como doctor honoris causa.
Hablar del talento de Mario es una verdad de Perogrullo. Ahora, para envidia de muchos, exhibe las gónadas, con temple, audacia y serenidad de torero, de los que estando frente al bicho de seiscientos kilos no enmiendan ni diez centÃmetros con un paso atrás, enfrentándolo, como dice GarcÃa Lorca, no solo al toro de los chiqueros ,sino al toro de la vida. ¡Salud, maestro!