EDITORIAL
En los últimos dÃas se ha suscitado un debate estéril sobre la injerencia del Ejecutivo en el rescate de la Costa Verde, espacio que como se sabe está bajo la tutela de siete distritos capitalinos. Sin embargo, más que discusiones innecesarias y falsos protagonismos, lo que la ciudad espera es que los gobiernos central y locales trabajen de manera conjunta para poner en valor el circuito de playas y cortar con el grave error de que Lima siga de espaldas al mar.
A raÃz de la cumbre del APEC, ambos estamentos compartieron la responsabilidad de reparar las principales arterias de Lima: el Ejecutivo proporcionó las partidas presupuestales que las comunas requerÃan para ejecutar trabajos que finalmente se realizaron exitosamente. Esa experiencia positiva bien podrÃa replicarse ahora.
Evidentemente, la representatividad de los distritos de Chorrillos, Barranco, Miraflores, San Isidro, Magdalena, San Miguel y Lima en la Autoridad del Proyecto de la Costa Verde (APCV) no está en duda. Tampoco la capacidad demostrada por el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, en la ejecución de diversas obras municipales. Pero tampoco hay tiempo para debates, dilaciones y otras discusiones bizantinas. Lo urgente es aplicar el plan maestro de la franja costera, tantas veces reformulado y otras tantas no aplicado, en un intento fallido por proteger esta parte del litoral. Recordemos que el primer plan de la APCV -- en la década de los 80 era denominada Autoridad Autónoma de la Costa Verde-- fue aprobado en 1995.
Hoy resulta inadmisible que, como ha informado nuestro Diario, no se haya publicado aún la nueva ordenanza que modificará las normas vigentes que de manera cuestionable permiten incluso la urbanización de los acantilados, que son espacios naturales e intangibles. Esa es la prioridad para que el anillo vial se modernice y se adapte al ritmo de las transformaciones que se están produciendo en Lima.
La Costa Verde no puede seguir desperdiciada. Desde lo vial, deberÃa ser el primer articulador de un modelo de ciudad que funcione mediante nodos interconectados, para unir a los distritos con vista al mar y a otros muchos, a través de sus ramales.
Más allá de la conectividad, tiene que aprovecharse las potencialidades de las playas, el mar, los acantilados y las terrazas mediante proyectos paisajÃsticos, turÃsticos, inmobiliarios, recreativos, culturales y ambientales. Eso demanda necesariamente aprobar lineamientos que permitan la inversión pública, privada o mixta, nacional y extranjera, sobre todo en la coyuntura de crisis financiera y cuando el Gobierno ha lanzado un plan de promoción de capitales en el desarrollo de infraestructura.
Mañana, según se ha anunciado, los burgomaestres de Chorrillos, Barranco, Miraflores, San Isidro, Magdalena del Mar, San Miguel y Lima tratarán este tema con el presidente Alan GarcÃa. Y probablemente el encuentro sirva para limar asperezas con el Ejecutivo. Para la ciudad, lo prioritario es que los alcaldes trabajen codo a codo, que cumplan con sus obligaciones en la APCV y que este organismo no postergue el despegue de la Costa Verde, dentro de la meta de repensar la ciudad, por y para sus habitantes, y bajo una visión integral del desarrollo metropolitano.