PUNTO DE VISTA
Por Manuel Luque Casanave. Analista
Las inundaciones, la desglaciación y el friaje dan cuenta de los graves efectos que el cambio climático tiene en nuestro país, con pérdidas en vidas humanas y enormes daños económicos. Las dos cumbres realizadas el año pasado en el Perú representaron retos y oportunidades. Los temas que abordaron sobre pobreza y cambio climático están estrechamente vinculados en la medida que las variaciones del clima están afectando la agricultura, lo que ocasiona escasez de alimentos y agrava los grados de desnutrición y pobreza.
Pese a la crisis económica mundial, hay inversiones prioritarias que los países industrializados tienen que realizar para mitigar el cambio climático. Nuestro país debe contar con un portafolio de planes sostenibles para canalizar proyectos de inversión a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que permita a los países industrializados compensar sus emisiones de CO2 en los países en vías de desarrollo -- entre estos el Perú-- potencialmente vulnerables a los efectos del cambio climático.
Hay oportunidades de inversión en proyectos MDL: programas de reforestación, sustitución de fuentes energéticas, energías renovables, programas de cambio a equipos eficaces, impulso a la eficiencia energética, cogeneración, saneamiento rural, reconversión industrial de calderas y hornos a gas natural, reordenamiento vial urbano, reconversión de vehículos de transporte urbano a gas natural, gasoductos regionales, cambio de electrodomésticos a 'gasodomésticos', recuperación de tierras degradadas, mejoras en el manejo de la ganadería, aprovechamiento energético de rellenos sanitarios, reducción de pérdidas de distribución y transmisión, manejo de cuencas y biocombustibles.
La implementación de programas para mitigar los efectos de cambio climático será una de las prioridades del Ministerio del Ambiente. Se debe adoptar la prevención como política de Estado, con el fortalecimiento de las capacidades regionales y locales en la gestión de riesgo y la identificación de peligros; extraer lecciones aprendidas de los desastres vividos y evaluar los niveles de vulnerabilidad de cada fenómeno; elaborar mapas de riesgos para las zonas críticas; capacitar a técnicos locales y fomentar en la población la "cultura de la prevención".
Los mapas de riesgos permitirán identificar las zonas donde se requiera reforzar las riberas, afianzar las cuencas, reforestar y estabilizar las laderas y taludes con geomallas para controlar la erosión. Asimismo, construir presas para embalsar cursos de agua y mantener una cuenca regulada, con lo que se evitan las inundaciones en los valles y centros poblados próximos.
La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas podría implementar programas para el sector empresarial a fin de prever inversiones que compensen daños económicos a causa de restricciones futuras en el abastecimiento de agua y en el transporte, o por los daños a las cosechas, a los compromisos de la agroexportación y a las actividades del sector turismo.