Por Luis Corvera Gálvez
En el último Consejo de Ministros, Alan García tomó una copa de vino y en tono de broma les dijo a sus ministros: "Salud por su aumento de 48 horas". Esto no resultó gracioso para los miembros de su Gabinete, pues con ello tenían que aceptar su derrota política y, a la vez, se evitaba corregir la estructura salarial en el sector público. Y es que, como dijo el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, no se trata de más sueldos para los ministros, sino de un primer paso para mejorar los salarios del personal técnico para evitar que se vayan.
Lo curioso, comenta Fernando Guinea, socio y gerente general de la empresa de cazatalentos Amrop Hever Perú, es que "el Estado es consciente de que el factor humano para la gestión pública es estratégico, pero toma una decisión política y no técnica". Es más, recuerda que, cuando García era candidato en el 2005, dijo que de haber sido electo en el proceso previo hubiese replicado la experiencia de México de reclutar profesionales competentes para el Estado a través de la contratación de una empresa de cazatalentos.
¿POR QUÉ SE NECESITA?
Mientras no se dé un ajuste salarial acorde con el sector privado, explica Guinea, básicamente se contratarán a profesionales que están sin trabajo y que al no poderse enganchar en el sector privado pasan al público. Es más, para algunos puestos en empresas de Fonafe, proceso que le encargaron, al final tuvo que contratar a gente del propio sector público. "Tuvimos que desvestir un santo para vestir a otro", comenta.
Adolfo Gonzales, socio y gerente general de la empresa de cazatalentos Tasa Worldwide Perú, resalta que "no estamos hablando de los puestos políticos, como el cargo de ministro, sino de los técnicos". Y es que, explica el especialista, "cuando uno asume un cargo político no lo hace por el salario, mientras que un técnico, que vive de su sueldo, jamás irá a un puesto en el sector público si en el privado percibe un ingreso mayor que le permita sostener un determinado nivel de vida".
En ese sentido, ambos coinciden en que no debería verse mal que algunos puestos claves en el ámbito técnico, aquellos que tienen que tomar decisiones importantes, puedan incluso ganar más que un ministro. Para ellos, no es posible que mientras que a un chofer y a una secretaria se les paga más en el sector público, a los técnicos se les pague menos.
¿Y cómo fijarles sus salarios? "Es evidente que existe una brecha con el sector privado", explica Sergio Koremblit, especialista en temas salariales de Price Waterhouse Coopers. Según un cuadro comparativo que han hecho con las empresas más grandes del país, para cargos técnicos se dan brechas entre 20% y 50%.
Pero tampoco se trata de establecer salarios en función de los que tiene el sector privado, según Gonzales: el mercado fija los precios de los bienes o servicios que se proveen y los salarios son el resultado de lo que estos ingresos permitan pagar. De allí que incluso para puestos similares haya empresas con capacidades de pago diferentes: una minera puede pagar más que una agrícola, por ejemplo.
Por tanto, los especialistas concluyen que lo ideal es imitar a países como Chile, México o Argentina, donde existen instituciones centralizadas que de la mano con el sector privado evalúan, desarrollan y certifican las competencias de los empleados públicos. Una especie de gran área de recursos humanos para el sector público.