WASHINGTON [DPA]. En la capital estadounidense comenzó la semana de las emociones. A ocho días del histórico cambio de mando en la Casa Blanca, en Washington todo gira alrededor de un tema: la llegada triunfal de los Obama a la ciudad y las gigantescas celebraciones por la asunción del nuevo presidente.
"Washington en fiebre de Obama", escribe el diario "Detroit Free Press", aunque todo parece enfriarse un poco por la amenaza de caos para el 20 de enero.
Nadie sabe cuántas personas llegarán realmente a Washington. El alcalde de la ciudad, Adrian Fenty, había previsto en su momento hasta cinco millones de visitantes. En una ciudad con alrededor de 600.000 habitantes esto es casi inimaginable.
Las autoridades consideran con optimismo que recibirán entre 1,5 y 2 millones de personas. El actual récord para una asunción presidencial data de 1965, cuando tras el asesinato de John F. Kennedy su vicepresidente Lyndon B. Johnson asumió el cargo ante 1,2 millones de espectadores.
Sin duda, Washington estará el martes de la próxima semana en un estado de excepción. Las autopistas, puentes y calles estarán cerrados y nadie podrá pasar los 13 controles de seguridad si tiene un paraguas o un termo. Más de 20.000 agentes transformarán la ciudad en un fuerte.
Los ciudadanos estadounidenses que quieren participar en las ceremonias de coronación del primer presidente negro no tienen prácticamente ninguna oportunidad de conseguir una codiciada invitación. Esta semana serán repartidas las 240.000 entradas para participar en las celebraciones ante el Capitolio. Solo 125.000 son para los senadores y representantes, quienes se quejan a raíz de los miles de mensajes de correo electrónico y cartas de sus respectivos distritos en los que les suplican por entradas.
El senador Benjamin Cardin, de Maryland, recibió, según "The Washington Post", 60.000 solicitudes para las 393 invitaciones que puede repartir.
"Es increíble, trastorna y angustia", dijo Susan Sullam, la portavoz de Cardin.
Los visitantes que no tengan invitaciones deberán seguir la ceremonia en diez pantallas gigantes ubicadas en los parques del Mall Nacional y la mayoría de ellos podrá ver el vistoso desfile en Pensilvania Avenue. Solo unas decenas de miles personas están invitadas a los festejos oficiales, en los que se espera, además de a los Obama, a estrellas como Sting, Elvis Costello, Spike Lee o Anne Hathaway.
Mientras que en los hoteles y otros salones y lugares de celebración de la capital se preparan los bailes, festejos y cenas de gala, los Obama viajan alrededor de Washington y se familiarizan con la ciudad.
Obama llega a la capital con la reivindicación de estar cerca del pueblo, incluso su asunción será más abierta y accesible para el ciudadano que cualquier otra antes en la historia de Estados Unidos, según se dijo.
Gracias al millonario hombre de confianza de Obama, Earl Stafford, de Virginia, se alquilará, por un millón de dólares, un hotel entero cerca de la Casa Blanca, en el que se alojarán desfavorecidos sociales para el festejo del cambio de mando.
En su gran día, Obama también quiere visitar actos donde haya ciudadanos comunes.
MÁS DATOS
4 El Comité de Investidura Presidencial confirmó que los Obama asistirán a diez bailes oficiales, uno más que el presidente George W. Bush en el 2005.
4 En las calles se ofertan camisetas, banderines y hasta chocolates con la foto de Obama.
4 El tema para este cambio de mando será: "Un nuevo nacimiento de la libertad", frase del presidente Abraham Lincoln.
4 Las hijas de Obama, Malia y Sasha, no disfrutarán tanto de las fiestas, ya que deben rendir sus primeros exámenes.