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¿Total, pasa algo o no pasa nada dentro del Apra?

Por: Juan Paredes Castro

El hecho de que el mayor partido político del país, el Apra, atraviese por una crisis, no es ninguna novedad. Es parte de su periódica vuelta a la normalidad.

Tampoco su angustia existencial tiene que ver con sus desajustes ideológicos o generacionales, que no parecen interesarle demasiado, sino con la ausencia de cuadros técnicos y profesionales para sostener, desde sus dirigencias y bases populares, el fuerte pragmatismo político de centroderecha impuesto por Alan García a través de su gobierno.

Ya no importa tanto si los próximos congresos nacionales del Apra persiguen recuperar los espacios juveniles y sindicales casi disueltos o si se quiere un retorno nostálgico al sueño de los trabajadores manuales e intelectuales. Lo que importa, detrás del reciente mensaje de Armando Villanueva del Campo, es el afán marginal de dar un sentido de futuro al partido, desde tesis contradictorias que más bien tienen que ver con el inmovilismo político y doctrinario antes que con una dinámica de avanzada.

¿De qué sindicalismo se siente alejado el Apra que piensa que debe esforzarse por recuperarlo? ¿Del sindicalismo de Negreiros o de la CGTP? Estaríamos hablando de un sindicalismo tradicional. ¿Y de qué cuadros juveniles? ¿De aquellos que miren hacia atrás sin pedir cuentas a nadie y resignados a tropezar con la misma piedra: la del statu-quo?

Entre una propuesta de retorno a las viejas fuentes de izquierda, que propugna Villanueva del Campo, y otra de centroderecha de cara a la modernidad y a la globalización, que hábilmente alienta Alan García, los congresos nacionales que convoque el actual secretario general del Apra, Mauricio Mulder, tendrán que ser muy distintos en estrategia de todos los que se han realizado en los últimos tiempos si en verdad se busca un cambio fundamental a través de ellos.

No nos sorprendería en absoluto que quien tenga la última palabra una vez más respecto de si hay crisis o no hay crisis en el Apra, de si el problema de fondo es ideológico o programático y de si hay que volver al sindicalismo perdido o a la juventud añorada, sea el propio Alan García, y que quienes terminen decidiendo la suerte de los próximos congresos nacionales sea la misma cúpula de hoy: Mauricio Mulder, Jorge del Castillo, Mercedes Cabanillas, Aurelio Pastor, Javier Velásquez Quesquén y unos cuantos más que serán reciclados de las ahora bases rebeldes.

Después del patatús de Villanueva del Campo la gente se sigue preguntando: ¿Total, pasa algo o no pasa nada en el Apra? Pasa lo que Alan García quiere que pase, y algo más ciertamente.

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