Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
PROYECTOS DE RICARDO GELDRES

Cuando la totora trae cambios

EL ARTISTA TRABAJA CON UNA ONG UN PROYECTO PARA FABRICAR EN SERIE SUS OBRAS, LAS CUALES HAN COSECHADO ELOGIOS Y PREMIOS EN EL EXTRANJERO EN SUS PRODUCTOS HAY HUMOR Y EMOCIÓN CON GRAN FUNCIONALIDAD

Por Gonzalo Galarza Cerf

Cuando Ricardo Geldres recibía elogios en Latinoamérica y Europa por el diseño de su silla y banquito de totora, la alegría se desvanecía hasta dar paso a la sensación de vacío: "Esto vale, pero mientras no tenga el proyecto social que lo respalde, no pasa nada. Tiene que haber una comunidad beneficiada", pensaba.

El diseñador industrial peruano había ganado el premio Mérito Social en uno de los más importantes eventos sobre creación de muebles, el Salao Design Movelsul de Brasil. Había destacado como el cerebro de Recurseo, colectivo en el que el reúso de materiales con humor y funcionalidad prima a la hora de la elaboración de muebles. Había sido escogido junto con una veintena de artistas peruanos para exponer su trabajo en la Bienal Iberoamericana de Diseño en Madrid, cuyas exposiciones continúan hasta febrero. Fue justamente a su regreso de España cuando el círculo empezó a cerrarse y su producción de sillas y caballitos de totora en serie ya no sonaba a ficción.

Una ONG se interesó en el manejo sustentable de los totorales de Ventanilla, un proyecto de dos años con la calidad exigida y una certificación internacional para exportar. "El freno era de dónde sacas el material. Es una fibra orgánica y manda la certificación. No puedes depredar ni mandarlo con insectos", señala Geldres y revela el fin del proyecto: "Es lograr que no desaparezcan los humedales, pues son filtros de agua".

El diseñador industrial se ha enterado de que la totora filtra la suciedad, que lo hace con los desagües de la Ciudadela Pachacútec antes de ingresar al mar. "Material habrá. Se tiene que cosechar en su tiempo y preservar bien", señala Geldres, quien tiene el diseño en la cabeza y la sensación de vacío ya lejos de su mente.

EL ORIGEN
El sello más provocador de Geldres está en Recurseo. Sin embargo, también hace diseño convencional para la industria, líneas de productos distintas en busca de un cambio. Dice que es bien racional cuando hace las cosas, pero que se da tiempo y espacio para el humor y le agrega emoción al producto. "Me gusta generar estos cambios que luego generan seguidores o marcan. Si alguna vez alguien lo hizo, la cosa luego se hará más cotidiana", señala.

El artista recuerda su participación en Casa Cor en 1997: "Hicimos una cocina en la que incorporamos acero inoxidable, policarbonato... Creo que fue la primera cocina de este tipo hecha en Lima. Los arquitectos abrieron los ojos porque siempre era madera y granito, de eso no pasaban". Pero Geldres no siempre tuvo las cosas claras.

En la Universidad Católica, donde enseña actualmente, algún maestro alentó sus creativos diseños con materiales reciclados mientras sus compañeros lo criticaban y generaban confusión en su cabeza. Fue recién al descubrir a la pareja holandesa de Droog Design cuando encontró un lenguaje común. El eterno cachivachero tenía, al fin, un sentido para crear.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook