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AUGUSTO FERRANDO

Noventa años de un gigante de la TV

EL CÉLEBRE CONDUCTOR DE "TRAMPOLÍN A LA FAMA" HABRÍA CUMPLIDO HOY NUEVE DÉCADAS DE VIDA. SU PARTICULAR HISTRIONISMO Y GRAN OJO PARA DESCUBRIR TALENTOS HAN MARCADO HASTA HOY LA PANTALLA LOCAL

Por José Puga

Sería imposible escribir acerca de la historia de la TV peruana sin mencionar su nombre. Augusto Ferrando, una de las figuras más criticadas como amadas de la pantalla nacional, habría cumplido hoy 90 años de vida. Este es un motivo más para recordar su carisma y popularidad que lo convirtieron, a través de su sintonizado "Trampolín a la fama", en el conductor más aplaudido de la 'tele' por 30 años consecutivos.

Cazador de talentos, con un olfato agudo para hallar a futuras estrellas de la música y la comedia, Ferrando supo ganarse al público con una cuestionada fórmula televisiva que algunos compararon luego con el estilo de Laura Bozzo, que oscilaba entre la humillación y la ayuda social. No obstante, los buenos momentos que regaló al pueblo no deben ser objetados.

Como cabeza de la multicultural 'troupe' compuesta por Leonidas Carbajal, Violeta Ferreyros, Felipe Pomiano 'Tribilín' y la 'Gringa Inga' (Ingeborg Swinkel), Ferrando supo darle al pueblo no solo premios, sino también frases que se incrustaron en el léxico popular como "un comercial y regreso" y "hacer el avión". Basta pronunciarlas para que salte su imponente rostro en nuestra mente.

VIVIÓ PARA ESTO
Nacido el 15 de enero de 1919 en el Cercado de Lima, muchos años antes de convertirse en el popular 'Zambo Batidor', Augusto Ferrando Chirichigno creció viendo cómo su padre entrenaba caballos en el stud Alianza del entonces presidente Leguía. Así nació su pasión por estos animales, que luego lo lanzaría como locutor hípico en distintas radios de la capital.

Sin embargo, fue con su llegada a Radio Victoria con la "Peña Ferrando" (al lado de Nicomedes Santa Cruz, Lucha Reyes, Augusto Polo Campos, entre otros) que comenzó a saborear la fama. Aunque moría por entrar en la caja boba, el conductor tendría que esperar a que Guido Monteverde le ofreciera la conducción de "La escalera del triunfo" (1960), considerado el primer concurso de aficionados en la TV peruana, para desplegar su explosivo carisma. Panamericana Televisión le abrió las puertas en 1967 con el bloque "El trampolín de la fama" como parte del ciclo "Perú 67". Este se convertiría luego en el sintonizado programa de tres horas "Trampolín a la fama".

OJO AFINADO
Ferrando dejaría pronto la seriedad de los programas de concurso para dar paso a la desenfadada chacota e improvisación en plena dictadura en los años 70. Su alegre vozarrón juzgaba a imberbes comediantes y potenciales figuras de café-teatro que buscaban una oportunidad para demostrar su talento. Otros, simplemente, para hacer el ridículo.

Entre sus descubrimientos encontramos a humoristas como Miguel Barraza, Fernando Armas, Carlos Álvarez y muchos otros que formarían toda la camada de artistas cómicos de "Risas y salsa" (1980). La estela de talentos llega hasta nuestros días.

"Trampolín a la fama" salió del aire en 1996 por decisión del mismo Ferrando. Ese mismo año le detectaron un cáncer a la próstata. Un paro cardíaco se lo llevó el 1 de febrero de 1999.

Aunque sus excesos paternalistas y populistas son innegables, el legado y la figura de Augusto Ferrando permanecen en la memoria colectiva. Por eso conmemoramos, más que su desaparición, el nacimiento de quien fuera un titán de la TV nacional.

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