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ANÁLISIS

Queda un estrés postrauma

Por David Jáuregui. Psicólogo *

Tras una circunstancia como la vivida por los pasajeros y la tripulación del avión de US Airways, se genera un estrés postraumático, cuyo grado varía según las características de cada persona involucrada en el hecho.

Depende de cómo cada persona que ha experimentado el accidente evalúa la experiencia traumática. Si se trata de personas con antecedentes depresivos, entonces estas necesitarán de un tratamiento psicológico que podría abarcar varias sesiones.

En esos casos, incluso, podrían coger pavor o fobia a volar, y jurar nunca más subir a un avión. Lo mismo puede suceder si se trata de personalidades pesimistas.

Aquellos que tengan una autoestima elevada requerirán, probablemente, solo una sesión o charla. Pero lo profesionalmente aconsejable es que toda persona que pase por algo como la emergencia aérea vivida ayer en Nueva York reciba un tratamiento. ¿Largo o corto? Eso dependerá de cada personalidad.

El grado de estrés postrau-mático también va a depender de cuál fue la toma de conciencia del hecho mientras este se producía.

Lo relevante es cómo cada persona manejó esos pocos minutos en los que estuvo sometida a una situación de estrés agudo, en la que normalmente se supone que morir es lo más probable.

Sea como sea, luego de la experiencia traumática, lo más importante es hablar del hecho con los seres más cercanos, familiares o amigos, para así superar lo que psicológicamente se conoce como etapa de duelo o pérdida.

Permanecer callado es contraproducente. Hablar del hecho, en una suerte de catarsis, es lo más recomendable.

Además de la pericia del piloto, hay que considerar el factor suerte para explicar el cómputo de cero víctimas mortales.

Felizmente, al parecer el río Hudson no estaba movido. Si hubiera estado agitado, quizá la nave se habría partido, pero ese es un tema técnico.

Lo cierto es que el piloto, su actitud, ha sido crucial para un desenlace feliz, por encima del gran susto que todos en el avión se llevaron. Es seguro que este hombre se encontraba estable emocionalmente, sin tensión y con un buen estado de ánimo cuando se presentó la emergencia aérea. Eso contribuyó a que tuviera la calma suficiente como para tomar las decisiones correctas en el menor tiempo posible.

Finalmente, todo depende del cristal con que se mire. Los pasajeros optimistas, positivos, verán la circunstancia como un renacer. Lo verán como una oportunidad para ser mejores que ayer.

* CONSULTOR DE EL COMERCIO

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