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LÍDERES DE FICCIÓN. Actores que encarnaron al primer mandatario de EE.UU.

Los presidentes que eligió Hollywood

UN PRESIDENTE PARA CADA ÉPOCA Y UNA FIGURA PARA ENCARNARLO. LA LISTA DE HOLLYWOOD REÚNE A HENRY FONDA, PETER SELLERS, GENE HACKMAN, ENTRE OTROS

Por Ricardo Bedoya

Todo empezó cuando D. W. Griffith convirtió el asesinato de Abraham Lincoln en una escena clave de "El nacimiento de una nación" (1915). Eran los días de la Gran Guerra, el cine recién nacía como arte narrativo y Hollywood se despuntaba como gran creadora de representaciones simbólicas. En épocas difíciles, mostrar el asesinato del presidente más amado revestía con el luto de la tragedia la encarnación del liderazgo y los riesgos de ejercer el poder.

En 1933, con Roosevelt recién llegado a la presidencia, se estrena un filme insólito. "Gabriel sobre la Casa Blanca", de Gregory La Cava, aportó tintes de comedia populista a una extraña e inquietante reflexión política. Producida por el magnate de la prensa William Randolph Hearst, mostraba a un presidente recién elegido (Walter Huston) escuchando del mismísimo Arcángel Gabriel un par de consejos para acabar con la gran Depresión: gobernar por ley marcial y disolver el Congreso. A los críticos que clamaban contra la "dictadura" impuesta, el presidente respondía con la definición de la democracia hecha por Jefferson: "Gobernar procurando el mayor bien para el mayor número".

Pero ese presidente de pésimos modales fue reemplazado, en 1939, por el ícono reconocible del liderazgo en el cine norteamericano de todos los tiempos: Lincoln, una vez más. En un año álgido para la paz del mundo, Hollywood recordó al presidente más humilde, virtuoso, decente, generoso, enamorado y reflexivo que haya dado el cine, el de "El joven Lincoln", obra maestra de John Ford. Henry Fonda lo interpretó con la serena modulación de su estilo y sabiendo que encarnaba la idea misma de la "predestinación": Lincoln como modelo del Elegido para identificar la unidad de la Nación en vísperas de su guerra contra el totalitarismo.

Y así como hubo un joven Lincoln, existió también un joven Kennedy. Era el Cliff Robertson de "Lancha torpedera 109" (Leslie Martinson, 1963), que narraba un episodio de la biografía de JFK tripulando una nave de combate durante la Segunda Guerra. Hagiografía producida por Warner que se estrenó cinco meses antes del crimen en Dallas.

Puede resultar paradójico, pero durante la era de la Casa Blanca convertida en Camelot, la figura presidencial recreada por Hollywood adquirió matices sombríos y preocupados, tal vez para acentuar el costado grave del cargo, contrapesando el 'glamour' fabricado en torno a Jackie y a los rumores sobre encuentros furtivos de Marilyn Monroe con el presidente. En "Tempestad sobre Washington" (Otto Preminger, 1962), "7 días de mayo" y "Límite de seguridad" (de Frankenheimer y Lumet, respectivamente, estrenadas en 1964), los presidentes ficticios encarnados por Franchot Tone, Fredric March y Henry Fonda, lucían jaqueados, enfrentados a escándalos o a los riesgos de una crisis nuclear. El poder bajo estrés y el presidente visto como rehén de su función y del fatídico botón nuclear, con una fragilidad capaz de hacerle dudar y temer.

Stanley Kubrick, en "Doctor insólito" (1964), dinamitó la iconografía del presidente (Peter Sellers) y de su gabinete de asesores por las vías del humor grotesco, el cinismo y el absurdo. Tragicomedia del poder que, en los años setenta, adquirió un rostro real, el de Richard M. Nixon (Philip Baker Hall en "Secret Honor", Anthony Hopkins en "Nixon" y por Frank Langella en "Frost/Nixon"), cogido en falta.

El descrédito de Watergate y sus secuelas, la debacle en Vietnam y los desempeños poco afortunados de algunos mandatarios en las décadas siguientes mellaron la iconografía de la institución presidencial en un Hollywood acaso más liberal y menos respetuoso. Jack Nicholson convirtió al jefe supremo en un desorbitado de caricatura en "¡Marte ataca!" (1996), Gene Hackman en un asesino en "Poder absoluto" (1997), Michel Belson en un seductor en "Cortina de humo" (1997). Bill Pullman en "Día de la independencia" (1997) y Harrison Ford en "Avión presidencial" (1997) bajaron al llano para enfrentar riesgos contra ellos y, de paso, contra la humanidad toda, haciendo honor a sus rangos de "comandantes en jefe". En el 2008, Oliver Stone retrató a George W. Bush en "W." ¿Algunos presidentes negros?: James Earl Jones en "The Man" (1972), Morgan Freeman en "Impacto profundo" (1998) y Chris Rock en "Head of State" (2003).

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