Jueves, 27 de abril de 2006
El Quijote, disidente esencial
Madrid. Mario Vargas Llosa recibió ayer el doctorado honoris causa por la Universidad Europea de Madrid (UEM), título que suma a la larga lista de doctorados que ha recibido de universidades americanas, europeas y de Israel.

Antonio Bañares, rector de la UEM, impuso la distinción al escritor en una ceremonia a la que también asistieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el rector de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y amigo del literato, Luis Bustamante. La escritora uruguaya Carmen Posadas ejerció de madrina.

En su discurso de investidura, Vargas Llosa alabó las riquezas de "El Quijote", la obra que, destacó, "nos expresa y representa en lo que somos, en lo que hablamos, en lo que creamos y creemos, más intensa, bella y fielmente que ninguna otra creación literaria".

Para el escritor peruano, "El Quijote, como "La Odisea", la Commedia o "Hamlet", nos enriquece como seres humanos, mostrándonos que, a través de la creación artística, el hombre puede romper los límites de su condición y alcanzar una forma de inmortalidad; al mismo tiempo nos fulmina, haciéndonos conscientes de nuestra pequeñez, contrastados con el gigante que concibió esa gesta".

LA DUALIDAD
El resumen de la condición humana se refleja en toda su dimensión en la obra cumbre de Miguel de Cervantes. Y sobre eso abunda Vargas Llosa al desmitificar la antítesis que representan Alonso Quijano y Sancho Panza: "Desde un principio, los lectores se identifican con el Quijote, que ha sucumbido a la tentación de lo imposible tratando de vivir la ficción, y toman una distancia perdonavidas del buen Sancho Panza, a quien, por su sentido común, por vivir amurallado dentro de lo posible, se ha convertido en encarnación de una deleznable forma de humanidad, la del hombre en el que la materia sofoca al espíritu y cuyo horizonte vital es mezquino de tanto pragmatismo. Juzgando en frío, hay una gran injusticia en esta desigual valoración de la célebre pareja, al menos si la perspectiva del juicio se desplaza de lo individual a lo social". "A su manera, señaló, Don Quijote, el disidente esencial, es un héroe; a la suya, el pragmático Sancho es el ciudadano ideal, cuya conducta garantiza el orden social, aunque no siempre la libertad ni el progreso".



Yolanda Vaccaro Corresponsal,



Congestión e inseguridad hubo en la avenida Grau ¿Está de acuerdo con la obra?
4 Envíe su opinión


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa