Artista neoyorquino presenta sugestiva muestra gráfica en Miraflores. "Pasado sacrificio: futuro" recoge un trabajo plasmado en imágenes que desarrolló en la sierra alta boliviana.
Hojas de coca en la boca. Rostros ajados por la poderosa cercanía del sol. Chullos, alforjas, coloridas mantas, cánticos solitarios que compiten contra el sonido del paisaje. Dedos enlodados, sandalias gastadas, largas trenzas, sombreros, lanas de oveja y más rostros agrietados. Todos conviviendo al mismo ritmo, en fríos y remotos parajes adonde solo se llega si realmente se quiere ir. Y en medio de todo ese pasmoso y místico universo aparece un gringo con su cámara, como en una película de ficción en la que usan máquinas para viajar en el tiempo.
Hace cuatro años, un estudiante estadounidense convenció a un amigo suyo para coger unas mochilas e irse a conocer el otro lado de América, intuyendo, pero jamás sospechando, lo mucho que ese viaje cambiaría sus vidas. Evan Abramson (Nueva York, 1978) me cuenta que viajaron a dedo por espacio de un año, se separaron en el camino, hasta que por fin él llegó a Bolivia.
"En Bolivia sentí algo muy especial que me hizo quedar catorce meses en ese país. Luego de dos años y tres meses regresé a Estados Unidos para hacer exposiciones de las fotos que tomé en este primer viaje. Luego volví a La Paz, antes de las elecciones presidenciales que ganó Evo Morales, y empecé a trabajar como fotógrafo 'freelance' y corresponsal de "The Washington Post", en paralelo con mi trabajo artístico", narra el ensortijado personaje.
La experiencia no fue siempre grata. Evan, aunque muy pocas veces, fue atacado en algunas fiestas, en las que le rompieron la nariz, la cámara, los lentes y los filtros. "Creo que Bolivia es el país más difícil para hacer fotos en toda América. Exige paciencia e insistencia. Mucha de la gente que he retratado nunca ha viajado a una ciudad y por eso tuve que mejorar mi español y aprender un poco de quechua", cuenta el fotógrafo autodidacta.
Asegura haber llegado a entender la cultura andina, cómo compartir y estar con la gente en el campo y sentirse parte de todo, lo que hace que a veces se olvide de que es un extranjero. "Estas fotografías son el reflejo de una intimidad que no es muy fácil de alcanzar por un forastero, en esas zonas alejadas de la sierra alta boliviana", agrega.
La primera instalación y exposición que hace en Sudamérica, inaugurada ayer, es consecuencia de esa responsabilidad que dice tener, de llevar una visión íntima, conceptual y artística, hacia algo documental.
EN PARALELO
La muestra se despliega en dos espacios. "Pasado y futuro" consta de un monitor que emite más de 300 imágenes de su trabajo. Utiliza además ladrillos de adobe para formar una especie de habitación. Cuero de oveja, tejidos y música autóctona de Bolivia, en quechua y aimara, temas del folclorista argentino Atahualpa Yupanqui y rap de Nueva York.
En "Sacrificio" pueden apreciarse cuatro gigantografías que recogen varios ritos de sacrificio en la cultura andina, incluido el ritual de pelea del Tinku. Las piezas están colocadas con fibra de alpaca, que se utiliza para llevar los animales al campo.
"Las imágenes adquieren un significado más profundo en una instalación que en una laptop. Verlas así me permite pensar cómo seguir con este trabajo, al cual le quiero dedicar un año más", dice Abramson.
Más información
Lugar: Centro Cultural Ricardo Palma. Av. Larco 770, Miraflores
Fecha: Hasta el 3 de setiembre.
Alberto Revoredo