Tenía que decirle "mi amo y señor"
Durante ocho años, Natascha Kampusch debía dirigirse a su secuestrador, Wolfgang Priklopil, como "mi amo y señor". Pocas semanas después del rapto en Austria, Priklopil, un desempleado que recibió una herencia, fue considerado sospechoso por la policía e interrogado, pero nunca se inspeccionó su casa.