Un rumor preocupó ayer a los que investigaban el crimen de la empresaria Paulina Angulo Machuca (57), ocurrido la medianoche del domingo. Los vecinos recordaron que la víctima alguna vez había comentado que si tuviera que dejar su fortuna a alguien, sería a su gata. El teléfono malogrado se extendió. Hasta se afirmó que dejó ochenta mil soles a quien cuidara a su mascota.
La policía y la fiscalía descartaron esa posibilidad y aseguraron que las investigaciones se orientan al robo como el móvil que llevó a Edwin Adrián Catashunga Machuca (18) a planificar el crimen una semana antes. El joven se escondió en un almacén todo el día, salió a la medianoche para rebuscar los cajones y atacó a la mujer con un ladrillo cuando esta despertó. Finalmente la ahorcó y se llevó 330 soles.
Con autorización de los parientes, los empleados del restaurante Paulina abrieron ayer el negocio para continuar trabajando. Ninguno conoce el nombre de la gata y dijeron que no la ven desde que murió su ama.
Florentino Quispe, decano de los notarios de Loreto, explicó que no es legal dejar herencias a mascotas.