Luis Carlos Rodrigo Mazuré, abogado
Las versiones que en las últimas semanas han circulado en el distrito recuerdan aquel dicho: "Miente, miente, que algo queda". Afortunadamente, también es cierto lo que Lincoln dijo: "Se puede engañar a todos algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo".
Los vecinos de Barranco deben saber que desde hace varios años se instauraron contra la municipalidad y el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) acciones judiciales que, tras un largo proceso, acaban de ser declaradas improcedentes.
Mientras duraron fue imposible continuar con las obras de construcción del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo. Ello generó que se perdiera la oportunidad de percibir del Gobierno Italiano más de un millón de dólares para terminarlo. Esta actitud es la causante de que los barranquinos solo podamos ver, en la actualidad, estructuras inacabadas de dicho centro de enseñanza cultural y artística. Además, que también esté en peligro de perderse la inversión de más de US$600 mil ya realizada con aportaciones de artistas y de los miembros del IAC. Para hacer el mal, cualquiera es poderoso.
Producto de la ambición y el afán de poder y protagonismo, algunos dirigentes vecinales han recurrido también a propalar mentiras como que las edificaciones existentes corresponden a un centro comercial o a un negocio particular.
Con esta clase de falsedades se ha envenenado a algunos candidatos a la alcaldía y a un sector de la población para que se opongan a la construcción del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, lo que impide que Barranco, cuna y centro de artistas e intelectuales, carezca de este centro cultural.
También se ha afirmado que por la cesión temporal del terreno en el que se está construyendo el museo (que será finalmente entregado en propiedad al distrito) tendría que satisfacerse un precio adicional.
¿Es congruente que se tenga que pagar por hacer un bien común que se construye para el distrito? ¿Qué se tenga que pagar por crear un hogar al arte, donde la población goce del beneficio de este y de la cultura, sinónimo de civilización y progreso intelectual? Es un absurdo que no tiene lógica. Responde a la política de crear odio y división para impedir el progreso de Barranco.
Los vecinos deben saber y entender que un museo de arte es de todos y para todos, sin distinciones económicas ni sociales.
Hace 52 años, artistas e intelectuales, como José María Arguedas, Sebastián Salazar Bondi y Fernando Belaunde Terry, entre otras ilustres personalidades, fundaron el IAC para difundir el arte y la cultura. Sin embargo, actitudes contrarias han impedido que este loable propósito llegue todavía a buen fin.
Hoy, superadas las dificultades irresponsablemente creadas, los fundadores del IAC que sobrevivimos y otros animados por el mismo espíritu estamos empecinados en llevar adelante la construcción del Museo de Arte, obra necesaria, beneficiosa e importante que deberá ser orgullo de Barranco y del país. Con arreglo a este programa hemos inaugurado hace poco, el Parque de Esculturas en el que participan artistas de todas las tendencias y edades.
Nadie puede ser cómplice de actitudes que atentan contra el progreso y el conocimiento. Los vecinos de Barranco tenemos la responsabilidad solidaria de decir "¡no!" a actitudes que van contra nuestro derecho de acceder al arte y la cultura.