El tenor pretende reanudar sus presentaciones en la scala pese a la negativa de las autoridades del célebre teatro italiano. Alagna fue abucheado el domingo pasado
Roma [REUTERS]. El tenor Roberto Alagna, que abandonó el escenario de La Scala de Milán después de haber sido abucheado a mitad de su actuación, dijo el martes que demandará al famoso teatro si no lo dejan volver.
Alagna, aclamado por algunos críticos como "el nuevo Pavarotti", tuvo que abandonar el domingo por la noche la espléndida producción de Franco Zeffirelli de la ópera de Verdi "Aída", después de que una pequeña sección del público lo interrumpiera mientras cantaba un aria.
El incidente, el primero en los 230 años de existencia de La Scala, forzó a un sustituto a entrar en escena y continuar cantando mientras algunos espectadores gritaban "¡Qué vergüenza!". Los organizadores después se disculparon.
Alagna, de origen francés, expresó que había dicho a La Scala que estaba listo para volver a actuar, pero el teatro no lo ha aceptado por ruptura de contrato.
"Me enviaron una carta en la que dicen que el contrato está anulado y que no van a pagar mis honorarios", expresó Alagna. "Por tanto, acudiré a mi abogado y los demandaremos. He estado aquí durante un mes y he trabajado mucho. Esta sanción es demasiado", agregó.
Un portavoz de La Scala no quiso comentar el contenido de la carta y dijo que los asesores legales del teatro estaban estudiando el caso.
"Un profesional solo puede abandonar la escena al final de la representación o en caso de accidente grave. Se fue deliberadamente, así que rompió su contrato", añadió el portavoz.
En un comunicado emitido el lunes, el director artístico de La Scala, Stephane Lissner, dijo que el comportamiento de Alagna había provocado "una división definitiva entre el artista y el público que La Scala no tuvo manera de arreglar".
Alagna ya se había quejado de la exigente audiencia de La Scala, que paga hasta 2.000 euros por una entrada, en la primera noche de "Aída", cuya nueva temporada se estrenó el pasado jueves.
El tenor comparó actuar allí, donde la estrella de la ópera Luciano Pavarotti fue también famosamente abucheado en 1992, con descender a un ruedo, y dijo que él y su mujer, la soprano Angela Gheorghiu, querían cancelar futuras apariciones.