Fossati le declara a Deporte Total lo que muchos suponíamos: que no estará en Montevideo. Es decir, el viaje de los señores Alemán y Silva se hace para conversar con un empresario, que podrá saber de números y cuestiones logísticas, pero nunca entregará la clave en estos casos: el pensamiento deportivo del candidato a seleccionador.
¿Dirá el representante acaso cómo se para un equipo de Fossati? ¿Contestará por él si le gusta jugar en zona, con líbero y con stopper? ¿También responderá las sesudas preguntas táctico-técnicas de los señorones dirigentes?
Un viaje así, concebido de prisa y con motivaciones más vacacionales que laborales (un rumor, esperamos que malvado, asegura que los dirigentes peruanos asistirán esta noche a la inauguración de un lujoso casino), solo reafirma el carácter nocivo de una comisión mundialista que ya tiene penosos antecedentes: en el 2001, por ejemplo, tres dirigentes recorrieron ciudades de Brasil y Argentina para finalmente contratar a un técnico que radicaba en Lima: Paulo Autuori. Sobre el cierre llega el colmo: Juvenal anuncia que aprovechará el viaje a Montevideo para hablar con Aníbal Ruiz. Advertencia: el 'Maño' es uruguayo, pero desde hace tiempo vive en Asunción.