Por Primera vez se reúnen en una exposición fotografías, documentos, instalaciones y obras que configuran la historia del no-objetualismo peruano
Por Enrique Planas
Ningún objeto expuesto en esta muestra estuvo pensado para durar. Es más, no hay obra que forme parte de una colección o pertenezca a un museo. Más bien, todo ha sido rescatado del olvido o abandono, muchas veces en el taller de los artistas. "La persistencia de lo efímero: Orígenes del no-objetualismo peruano (1965-1975)", muestra que abre hoy en el C.C. de España, recupera los fragmentos de la primera década de performances, happenings y arte conceptual en el Perú.
En su tiempo, hubo quienes veían en esta forma artística un signo de alienación y decadencia. Hoy no se puede entender el arte contemporáneo sin la influencia de quienes optaron por producir un arte efímero, vinculado con su realidad. O, como nos explica Emilio Tarazona, uno de los curadores, "El arte 'no-objetual' (término acuñado por el crítico peruano Juan Acha) nació para criticar los sistemas más convencionales de representación, así como la producción, circulación y consumo de la obra artística".
¿Por qué nos hemos demorado tanto en sistematizar un proceso artístico iniciado hace 40 años?
No lo sé. Tampoco somos los primeros en abordar el tema. Existen tres estudios, uno de Juan Acha (1971), publicado en Italia; el de Alfonso Castrillón, realizado para un coloquio en Colombia (1981), y el de Gustavo Buntinx, que recoge parte de la experiencia de los años 60 en un ensayo publicado en Argentina. Los tres estudios son aún introductorios. Este trabajo, realizado con Miguel López hace solo dos años, empieza a levantar detalles muy interesantes que nos permiten tener la imagen de la experimentación no-objetualista en el Perú entre los años 60 y 70.
¿Y qué detalles caracterizan esa experiencia?
Esta experiencia se inicia en un momento marcado por el cuestionamiento del pop y del op art en contra de la trascendencia del objeto artístico. Hubo entonces un acercamiento a un lenguaje colectivo, tocando temas cotidianos que no estaban en el horizonte del arte abstracto. Así, la banalidad entra en la plástica y con ello la inclinación por lo efímero. El gesto del happening y el arte conceptual es parte de esa especie de apertura de la plástica al mundo cotidiano.
¿Jorge Eduardo Eielson, una presencia obligada en la muestra, sería un fundador del arte no-objetual?
El no-objetualismo arranca en 1965, y los primeros happenings de Eielson son de fines de esta década. Desde fuera de la escena artística local, Eielson tuvo una presencia continua en manifestaciones de este tipo, desde arte conceptual hasta instalaciones. Cosa que no ha ocurrido con muchos artistas locales, de trayectorias más difusas.
¿Cómo salvas el problema de la condición efímera de las obras expuestas en la muestra?
Creo que el principal protagonista de una exposición de este tipo es la investigación. Una gran parte de la muestra se basa en registros fotográficos de instalaciones, acciones irrepetibles en un tiempo y lugar específico. Ellos acompañan y prueban todo el trabajo que se ha hecho para tratar de reconstruir esta escena artística. También ponemos en valor una serie de objetos de instalaciones que han durado, íntegros o en fragmentos, y que están aquí reconstruidas. Obras de Gloria Gómez Sánchez, de Teresa Burga y de Rafael Hastings han sido reensambladas a partir de los objetos originales que formaron parte de esas instalaciones y, en algunos casos, reconstrucciones de fragmentos perdidos con autorización de los artistas. Así, estas instalaciones vuelven a vivir después de 40 años.
¿Historiar el desarrollo de las artes no-objetuales no evidencia, de cierta forma, la decadencia de su propuesta?
Tengo la impresión de que, en los años 60, el inicio de estas vanguardias ha determinado el destino de la plástica contemporánea. Hay cosas que ya no podrán parecer escandalosas como lo fueron entonces, pero lo interesante de historiarlas es no considerarlas muertas. Ahora vuelven a presentarse totalmente frescas. Y ello te permite, además, entender cómo un arte que empezó como debate y polémica, difícil de digerir, hoy está asentado sin perder sus vínculos y su diálogo con la plástica contemporánea, de una forma más intensa que muchas otras tendencias.
Más información:
Inauguración: Hoy, 8:00 p.m.
Lugar: Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz.