"Entre la luz y la sombra"

Machu Picchu.  En la mira del mundo
La ciudadela podría ser una de las maravillas de la humanidad moderna y a la vez un patrimonio mundial en peligro

 En el umbral del cielo de las nuevas maravillas y a un paso del infierno de la lista de patrimonios en peligro. Así se encuentra Machu Picchu y lo uno y lo otro depende de las decisiones que tomemos o las que hayan tomado nuestras autoridades en los últimos meses.

Quizá la campaña cibernética que busca a las maravillas del mundo moderno no sea más que un ingenioso recurso para ganar notoriedad, pero si quiere votar por la ciudadela hágalo, le quedan dos semanas. Sin embargo, lo que sí debería importarnos es la decisión que la Unesco tome en las próximos siete días durante su cita anual que se realizará este año en Nueva Zelanda. Si Machu Picchu pasa a la lista de patrimonios en peligro habremos perdido mucho más que una elección en Internet, habremos perdido prestigio e imagen en el mundo.

Los antecedentes no nos ayudan. Ya en varias ocasiones hemos estado en la puerta de la lista peligrosa y, en la última ocasión, la situación fue salvada gracias a compromisos que asumió el Gobierno, los cuales deberían haberse concretado antes de la llegada, en abril, de una delegación del organismo internacional.

La delegación, efectivamente, vino y se fue en silencio.

Para Marco Pastor, coordinador técnico de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del Inrena, y Víctor Carlotto Caillaux, director geocientífico del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), todo en la ciudadela está bien y aunque hay que mejorar algunas cosas en el manejo de la antigua urbe, esta no corre peligro.

Según Pastor, más del 90% del área total protegida del Santuario Histórico de Machu Picchu y de la zona de amortiguamiento se encuentra en buen estado de conservación. El resto del santuario, formado por el Camino Inca, la ciudadela y la vía ferroviaria que conduce hasta Aguas Calientes, sí son sometidos a presión de la actividad turística y, por tanto, afrontan ciertos deterioros. Sin embargo, considera que hay muchos aspectos por mejorar, como la actividad que se desarrolla en la zona de amortiguamiento a raíz de la colocación del puente Carrilluchayoc. Este puente es, sin duda, el camino más próximo al despeñadero del desprestigio mundial.

"El gobierno regional ha dado una ordenanza para regular el transporte y el comercio en la zona. Esto nos ha permitido instalar una caseta de control y restringir las actividades en la zona de amortiguamiento", refiere el especialista. A la larga --dice-- la propuesta es extender la línea ferroviaria de Cusco a Quillabamba para evitar la presencia masiva de combis.

Otro punto que le preocupa a Pastor es la falta de un relleno sanitario en Machu Picchu y de un sistema de tratamiento de las aguas del Vilcanota.

"La calidad de este río determina la presencia de diversas especies. Por ejemplo, ahora estamos estudiando la nutria de río, que ha sido avistada muy pocas veces, quizá debido a la contaminación del Vilcanota, que es uno de los siete ríos más contaminados del país", refiere.

Respecto del estado de conservación de la ciudadela, Carlotto tiene mejores noticias. Según las evaluaciones hechas a la superficie y a las estructuras, no hay fallas mayores o deslizamientos graves. Hay ciertos problemas de desestabilización de algunos bloques de piedra debido a las constantes lluvias y la falta de un sistema de drenaje adecuado. Sin embargo, ambas cosas se pueden solucionar con pisos impermeables y el arreglo de los drenajes.

Carlotto también ha referido que Aguas Calientes tiene un plan de reordenamiento distrital y ha establecido un sistema de alerta temprana contra deslizamientos. La autoridad local es capacitada para convencer a la población sobre la importancia de realizar simulacros e identificar las zonas seguras en caso de desastres, algo a lo que se han opuesto durante muchos años. Ojalá, tras la decisión de la Unesco, las posturas obtusas cambien por el bien del santuario inca.

Mientras las discusiones continúan, Machu Picchu sigue ofreciéndonos conocer el secreto de cada uno de sus rincones y el peso de la historia escrita en cada una de sus piedras. Todavía hay mucho por descubrir en esta urbe inca y también mucho por rescatar, pero esa es parte ya de la historia que todavía no se ha escrito.

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