Se convierte a los recicladores de basura en microempresarios
Entrevista 4 ALBINA RUIZ
Creció en la selva, vino a Lima y descubrió algo que en su chacra no había: basura. Hoy ella convierte en microempresarios a quienes la rebuscan y reciclan en las calles de esta ciudad
Por Antonio Orjeda
En su oficina, una foto: ella junto a Richard Gere. Lo conoció en Davos. La Fundación Schwab la había nombrado una de las mejores emprendedoras sociales del planeta. Albina Ruiz ha participado seis veces en el World Economic Forum, evento al que asiste la crema y nata del empresariado mundial. Afuera la consideran una heroína. ¿Aquí? Aquí comenzamos a conocer su poder.
En el 2001 fue elegida la mejor emprendedora del mundo. En el 2006 premiaron su labor con más de medio millón de dólares...
Y este año, Naciones Unidas y la Municipalidad de Dubái (Emiratos Árabes Unidos) han elegido nuestro modelo como una de las mejores prácticas en el mundo en favor del medio ambiente.
¿Cómo es posible, entonces, que en el país todos sepamos quién es Angie Jibaja, pero no quién es Albina Ruiz?
(Ríe)... Lo importante es que los cientos de familias con las que a diario trabajamos sí saben quiénes somos y en qué estamos. Sin embargo, sí siento que se requiere un mayor reconocimiento.
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer a quienes lo merecen?
Creo que es porque a veces no nos creemos capaces de generar cambios. Pensamos que somos los pobrecitos, a los que alguien tiene que venir a salvar. Nosotros no pensamos así. Nosotros (Ciudad Saludable) sabemos que somos creativos, que tenemos capacidades y que, además, ¡tenemos recursos!
¡Cómo nos encanta traer y aplicar modelos del extranjero!, ¿no?
¡Exacto! Pensamos que hay que comprar compactadoras (de basura), que hay que traer una planta de tratamiento de residuos orgánicos que cuesta 7 millones de dólares cuando acá ¡con 30 mil soles! montas una planta de producción de compost (abono orgánico) ¡y generas empleo!
Usted está convirtiendo a los recicladores de basura en microempresarios.
¡Ellos son los protagonistas! En Lima, 5.000 familias se dedican a esto. En el país, 20.000. Supón que cada una recoja 10 kilos por día, ¡cuántas toneladas están recuperando! ¡Están dinamizando la economía! El 90% de la materia prima que emplean las empresas papeleras del país es material reciclado, y no porque sean conscientes de que están mejorando el ambiente, sino porque les es rentable.
A ver, pero tampoco a nadie le gusta que vengan estos chicos, abran las bolsas de basura de la calle, las rompan y dejen abiertas o desparramadas.
Estoy de acuerdo. ¿Pero si en lugar de perseguirlos los formalizáramos? En los distritos en los que estamos trabajando (Comas, Villa María, Villa El Salvador, San Juan de Miraflores) podemos demostrar que la cosa es diferente: la población separa sus residuos en casa y ellos pasan y recogen lo ya separado.
Los distritos podrían convertir a los recicladores en sus aliados.
¡Por supuesto! Además, ¡ahorrarían dinero! ¿Tú te imaginas tener un contingente de ellos recuperando estos residuos?, pero ¿qué es lo primero que hacen?: licitan el servicio. No está mal, pero ¿por qué antes no piensan en que podrían contar con un programa de recuperación? Así su licitación sería por un menor volumen de desechos y ahorrarían. Incluso ¡políticamente es mejor! Así tendrían a cientos de familias agradecidas. Lo que pasa es que no somos capaces de verlo.
Usted es de Moyobamba. ¿Cómo supo que esta era su misión?
¿Sabes qué pasa? Yo crecí en la selva. En mi infancia y adolescencia nunca hubo residuos. ¿Sabes por qué? Nosotros consumíamos solo lo orgánico.
Mis padres son campesinos, así que la cáscara de plátano se la comía el caballo; la de yuca, el cerdo; todo lo que sobraba iba para los animales o lo usábamos como abono. ¡En mi cabeza nunca hubo residuos! Cuando vengo a Lima, me tocó ir a El Agustino. Viví en un cuartito de esteras, pero resulta que salgo a la avenida Riva Agüero --te hablo del 76-- y todos los días tenía que cruzar entre la basura.
Llegó a la 'civilización' y conoció la basura.
¡Exacto! El hedor era horroroso, y al llegar a la UNI, ¡más cerros de basura! Cuando estaba por terminar la carrera, nos pidieron medir productividad. Muchos se fueron a medirla en bancos, supermercados. Yo medí la productividad de un camión de basura en el distrito que me había recibido: El Agustino.
¿Cuál fue el resultado?
Muy futuros ingenieros, cogimos el plano del distrito y mejoramos las rutas de recojo. Cuando fuimos a cada lugar todo era cerros o pasajes ¡por los que jamás entraría un camión! Tuvimos que optimizar la ruta. Sustentamos el proyecto, invité a una regidora del distrito que a su vez me invitó a sustentarlo en su sesión de concejo. Me contrataron, y comenzamos a diseñar sistemas diferentes.
Pero El Agustino sigue sucio.
Allí no llegamos a implementar microempresas, pero sí movilizamos a la población para que asumiera su compromiso, porque El Agustino estaba lleno de basura: ¡no era lo que es hoy! Pero se tiene que seguir mejorando: la educación no puede durar solo un tiempito y nuestras autoridades aún no han entendido que la educación es inversión.
Los alcaldes no nos enseñan a amar nuestra ciudad: seguimos tirando botellas, papeles...
Imagínate si invirtiésemos en educación para que los niños, desde inicial, separen los residuos en el colegio. ¡Ese niño se convertiría en un educador en su casa!
Así, de taquito, se evitarían enfermedades.
Definitivamente, en nuestros talleres, cuando pregunto ¿quién ha tenido diarrea? Todos. Lo mínimo que gastan en curarse son 10 soles. ¿Sabes cuál es la tarifa de recolección de una microempresa? ¡4 soles al mes!
A los mejores pagadores ustedes les siembran un arbolito.
No solo eso, después le llevamos el compost en que se ha convertido su residuo orgánico y se lo damos.
Ustedes trabajan en el interior del país, también en distritos de la periferia. ¿Por qué no en los más tradicionales?
Ahora vivo en Miraflores. En mi estacionamiento no tengo carro, pero sí tres cilindros donde mis vecinos del condominio colocan sus desechos por separado, después viene el reciclador (bien uniformado) ¡y nadie se avergüenza!
Pero esos son los vecinos, ¿qué me dice de los alcaldes?
Estamos empezando con las empresas: Citibank, Belcorp y Scotiabank, que están en San Isidro y por donde ahora pasan los recicladores de San Juan de Miraflores con sus triciclos acondicionados. Obviamente, le hemos pedido permiso al municipio para que no los vaya a corretear. Y no va un chico sucio, sino uno con su uniforme, con su fotocheck... ¿Te das cuenta? ¡Estamos haciendo una revolución!
Refuerzan su autoestima...
Ahora van y el señor del Citibank les abre la puerta para que recojan los desechos que los empleados del banco conscientemente han separado. En Belcorp está pasando algo bien interesante: ellos nos donaron ropa, y como nosotros no hacemos asistencialismo, no regalamos: hemos abierto tiendas de ropa de segundo uso --en San José (Chincha) y en el Cerro El Pino--, y con lo que se gana se implementa la parte educativa. Gracias a ello, hemos firmado un convenio con la Municipalidad de La Victoria y ya comenzamos a recolectar con dos motocars.
Ahora sé por qué en el 2002 la Fundación Schwab la incluyó en el documental "The New Heroes".
(Ríe)...
¿Aquí algún canal lo pasó?
César Hildebrandt pasó un extracto. Ese fue nuestro primer impacto en el país. También fue clave haber recibido el premio de la Fundación Skoll de manos de Robert Redford. ¡El Comercio nos dio primera plana! Los canales nos llamaron (ríe). Seguro que si no nos lo entregaba él, no pasaba nada.
¿Por qué hace esto?
Porque cada día aprendo. Yo aprendí en la universidad, pero no sabes lo que a mí me enseña esta gente. Son personas con ganas de salir adelante pese a las condiciones en las que viven. Tienen unas historias que deberían estar en los titulares de los periódicos, de los noticieros, para que el resto de peruanos aprenda.
¿Qué sintió cuando Castañeda gastó millones en piletas?
Esas cosas me rebelan. Con eso pudo formalizar a todos los recicladores de Lima, equiparlos, montar centros de acopio...
Tiene dos hijos. ¿Cómo se ha manifestado en ellos su chamba?
Ellos me han acompañado a muchísimas asambleas en pueblos jóvenes. Ahora tengo hijos solidarios. Mi hija es educadora ambiental, está haciendo un trabajo lindísimo en el cerro El Pino. Mi hijo está terminando el colegio y ya ha montado un programa de reciclaje para así recaudar fondos para el viaje de su promoción...
Ahí está su chamba.
Ya puedo morir en paz, ¡pero no pienso jubilarme! ¡Quizás cuando cumpla 80 lo pensaré!
LA FICHA
Nombre: Albina Ruiz Ríos.
Colegio: CEN Ignacia Velásquez, en su natal Moyobamba.
Estudios: Ingeniera industrial y sanitaria de la UNI.
Edad: 48 años.
Cargo: Fundadora y directora ejecutiva de la ONG Ciudad Saludable. Fellow de Ashoka.