Embajador Macchiavello vaticina un revés
Hace 30 años que Corea del Norte tiene cautivo a un grupo de nipones secuestrados
Por Ítalo Sifuentes Alemán
La nueva agrupación política de Alberto Fujimori, el Nuevo Partido del Pueblo de Japón, ofrece como parte de su campaña electoral reducir el número de legisladores nipones y recuperar de Corea del Norte a los secuestrados que extremistas de este país se llevaron, en 1977, para que les enseñaran a sus espías el idioma de la monarquía constitucionalista que conduce Akihito.
Cualquier semejanza con la disolución del Congreso, en 1992, y el rescate, en 1997, de los rehenes en la residencia del embajador de Japón podría ser pura coincidencia, pero no el hecho de que el Nuevo Partido del Pueblo de Japón busque capitalizar estos incidentes protagonizados por el ex mandatario mientras gobernó el Perú.
Estas ofertas de campaña, lanzadas por el líder del Nuevo Partido del Pueblo, el diputado Shizuka Kamei, se explican porque en Japón hay cierto descontento con la gestión de los parlamentarios frente al tema de la inseguridad interna y externa no solo porque Corea del Norte mantiene cautivos durante 30 años a un grupo de japoneses sino a raíz de las pruebas misileras de Corea del Norte frente a las costas japonesas.
Hace exactamente una semana, cuando Fujimori lanzó su candidatura al Senado japonés, este adelantó su estrategia de campaña: "Me dedicaré a la diplomacia asiática, a los asuntos norcoreanos y a proteger la seguridad de Japón. Quiero poner a trabajar mi experiencia de diez años como presidente para Japón y para el mundo".
Para hacer recordar a los nipones la experiencia del ex mandatario en temas de seguridad, el partido que dirige Kamei se encargaría de difundir, mediante versiones en japonés, el documental de Fujimori titulado "Chavín de Huántar, al final del túnel", basado en el rescate de los rehenes de los emerretistas.
SECTORES LO RECUERDAN MAL
"¿Quién recuerda a Fujimori en Japón?", preguntó ayer el ex embajador del Perú en ese país Luis Macchiavello.
El diplomático mismo se respondió: "Solo la gente mayor que lo recuerda como el descendiente de japoneses que presidió un lejano país, como el gobernante que hace diez años liberó ilesos a los rehenes de la residencia del embajador japonés".
Los que no conocen a Fujimori, agregó Macchiavello, están en las nuevas generaciones de japoneses que, incluso, se preguntan cómo una persona de nacionalidad peruana puede convertirse en senador japonés.
A todo esto se suma que hay sectores de la sociedad japonesa que ven mal a Fujimori por las acusaciones de delitos de corrupción y violación de derechos humanos que pesan en su contra y por los cuales el Perú está pidiendo su extradición a Chile.
Macchiavello consideró que si se tuviera en cuenta que Fujimori cuenta en Japón amigos con muy mala reputación, sería probable que el ex mandatario, en lugar de captar votos para su nuevo partido, los terminara alejando y, con ello, disminuyera el número de electores que el Nuevo Partido del Pueblo esperaba conseguir para los comicios del próximo domingo 29 de julio en que "por cierto, votar no es obligatorio".
MÁS VIVO QUE NUNCA
Por su parte, el congresista fujimorista Carlos Raffo, reiteró que los seguidores del ex mandatario apoyaban su candidatura porque es una manera de entender que su líder puede ser el nexo de cooperación económica y cultural con Japón.
"El fujimorismo está más vivo que nunca, aquí y en el Japón", recalcó Raffo.
Por un lado, están quienes --como el congresista Carlos Raffo-- creen en el derecho de sangre y que por tanto la lideresa debe ser Keiko Fujimori; por otro lado, los ahora convertidos en demócratas --como Absalón Vásquez o Martha Chávez-- consideran que se debe consultar a las bases.
El congresista Renzo Reggiardo admitió que había discrepancias, aunque a juzgar por los calificativos lanzados, "discrepancias" parece una palabra muy chica. Primero Chávez ninguneó a Raffo y señaló que él no participó en el gobierno de Alberto Fujimori y que, por tanto, no tenía que asumir su representación. Raffo contestó ayer que Chávez y Vásquez eran solo "líderes de papel". "¿A quiénes representan? --se preguntó-- Vamos Vecino ya no existe y Nueva Mayoría es una agrupación inactiva", sentenció Raffo.