En el Consejo Médico del Reino Unido
Los acusan de falta de ética profesional y podrían perder su licencia para ejercer
LONDRES [EFE]. El Consejo Médico General del Reino Unido empezó ayer un proceso contra el médico que en 1998 sugirió que podía haber un vínculo entre la vacuna triple y el autismo, y lo acusa de falta de ética profesional en su investigación.
Andrew Wakefield y dos colegas afrontan este cargo por su controvertida investigación, que salió publicada en 1998 en la prestigiosa revista médica "The Lancet", y supuso que millones de padres se enfrentaran al dilema de vacunar o no a sus hijos contra el sarampión, paperas y rubéola.
El citado consejo no analiza las afirmaciones científicas contenidas en el artículo, sino que trata de establecer si Wakefield y sus colegas del hospital Royal Free de Londres violaron una serie de prácticas éticas durante su estudio entre 1996 y 1998.
Según este consejo, los profesionales no actuaron de manera ética y lo hicieron con falta de honradez al pedir que se publicara su estudio.
En caso de que ese consejo --encargado de regular la práctica médica en el Reino Unido-- concluya que actuaron con falta de ética profesional, los tres pueden perder su licencia médica.
FALTA DE ÉTICA
Según el proceso que se les sigue, Wakefield pagó cinco libras (un poco más de US$10) a unos niños para que se sometieran a una prueba de sangre durante la fiesta de cumpleaños de su hijo.
Los profesionales están además acusados de actuar de "manera irresponsable" al no revelar a "The Lancet" el método utilizado para reclutar pacientes que fuesen sometidos al estudio.
El artículo publicado en 1998 levantó en su día una acalorada polémica entre la clase médica y supuso un dilema para los padres.
En el 2004, "The Lancet" señaló que la vinculación entre la vacuna y el autismo no estaba probada y el artículo nunca debió publicarse.
Los médicos insisten en que la vacuna es segura y que otros estudios no han podido establecer un vínculo entre la vacuna triple y el autismo.
Antes del estudio de Wakefield, más del 90% de los niños recibía la triple vacuna en el Reino Unido, pero tras la advertencia del médico, la cifra se situó por debajo del 80%, hasta subir al 85%.