Por Hugo Guerra
Buen lector, a propósito del Pacto Social se hace más evidente la urgencia de los sectores radicales por boicotear el proceso democrático.
La CGTP insiste en que todavía no decide si se integrará al pacto, pese a que la ministra de Trabajo ya retiró el calificativo de "traidores a la patria" a quienes neciamente se oponen a la firma del TLC con Estados Unidos. Pero la verdadera razón por la cual los cegetepistas tienen una actitud extorsionadora es porque dentro de su proceso de negociación con Patria Roja, 'ablandarse' ahora acarrearía el riesgo de beneficiar a sectores ultras, como el del filosenderista Huaynalaya.
Así, mientras Mario Huamán muestra el rostro más permeable, en paralelo se están organizando nuevas movilizaciones y un paro general que sería aprobado en la asamblea del 25 de este mes, en coordinación con una larga lista de organizaciones sindicales, partidos de izquierda y agitadores regionales.
¿Cuál es el sentido de la agitación ad portas? Ante todo, bloquear cualquier iniciativa que contribuya a reducir la tensión nacional. El Pacto Social amenaza para ellos el esquema de acentuamiento de contradicciones político-económicas. De allí que en este momento les conviene insistir en que no se sancione a las autoridades regionales que encabezan paros; que no se firme el TLC; que se permita el libre cultivo de la coca; y, entre otras cosas, que se amplíen las 'competencias' de los gobiernos regionales para establecer sus 'políticas exteriores' a modo de vincularse a proyectos desnacionalizantes como el ALBA.
Tienen lógica, entonces, denuncias como la planteada por Mauricio Mulder respecto al apoyo de los nacionalistas al eventual paro policial, y la manipulación bolivariana de huelgas como la anunciada por ciertos grupos campesinos.
Entre tanto, el chavismo gana día a día nuevos adeptos entre peruanos humildes que son sobornados por programas asistencialistas; lo cual desemboca en fenómenos graves como que ya hay provincias (véase el caso de Junín) que empiezan a declararse oficialmente 'bolivarianas'.
Eso es parte del proyecto del Socialismo del Siglo XXI que --teorizado por Friedrich Steffan-- es seguido puntualmente por Chávez, quien repite la urgencia de construir "la Patria Grande" desapareciendo progresivamente estados nacionales como el Perú. En consecuencia, la expresión de la ministra Pinilla sobre "traición a la patria" (al margen de la tipificación penal) sí sería aplicable a una CGTP que acaba de rendirle honores al impertinente Evo Morales en Villa El Salvador. Ocasión en la que también rindió pleitesía al chavismo y al castrismo, ofreciendo "salir a defender la revolución".
Así, pues, querido lector, la CGTP pese a que solo representa el 2% de la población económicamente activa (y que no se atrevió a oponerse con energía frente al fujimorato), extorsiona al Pacto Social por estrategia revolucionaria y antidemocrática. Y volvemos a estar notificados: de aquí al 2011, mientras mejor se proyecte la economía nacional, los radicales desplegarán más acciones de boicot y desestabilización.