Y SE AFIRMÓ QUE HABÍA "INMINENTE DESABASTECIMIENTO"
Director de la policía aseguró que no servían, pero eso no sería verdad
Por Alfredo Alí Alava. Unidad de Investigación
El "inminente desabastecimiento" de pertrechos antimotines en la Policía Nacional del Perú (PNP) que el ministro del Interior, Luis Alva Castro, sostuvo como argumento para exonerar del proceso de licitación la compra de ese material habría sido solo un buen pretexto para adquirirlo de manera directa y a precios sobrevaluados.
Así lo sostuvo ayer el congresista Álvaro Gutiérrez (UPP), al sacar a luz un cuadro de la Dirección de Logística de la PNP, en el que se indica que a febrero del 2007 existían 96.168 granadas y cartuchos (bombas) lacrimógenos en los almacenes de dicha institución, y no los 480 artefactos que menciona Logística en un informe de julio del mismo año.
El director general de la PNP, teniente general David Rodríguez Segeu, en conferencia de prensa, intentó defender ayer lo que parece indefendible. No negó la veracidad del documento exhibido en la víspera por Gutiérrez, pero se apuró en señalar que las granadas (lanzadas con la mano) y cartuchos (lanzados con rifle) lacrimógenos tenían la garantía vencida y, por lo tanto, no servían. "Estaban obsoletos", dijo.
El Comercio consultó con representantes de empresas extranjeras que venden este tipo de artefactos y ellos aseguraron que el vencimiento de garantía solo indica que el vendedor, cumplido ese tiempo, ya no repondrá el material defectuoso. Pero las granadas y los cartuchos siguen vigentes y tienen una vida útil de 15 años bajo un buen sistema de almacenamiento.
El mismo congresista Gutiérrez comentó, posteriormente, vía telefónica, que el material que pierde su garantía se sigue usando si ha sido guardado adecuadamente. "Y así lo han usado satisfactoriamente para repeler movilizaciones en diversas zonas del país", apuntó. "De modo que no se trata de material descartable".
Gutiérrez agregó que, en definitiva, no es posible hablar de desabastecimiento porque se sabe que para reprimir una manifestación callejera la policía utiliza, a lo sumo, 50 bombas lacrimógenas. Y en un año muy violento, en promedio, gasta no más de 10 mil artefactos. "Por lo tanto, la cantidad que tenía almacenada le daba un margen de operatividad de por lo menos seis años", puntualizó.
A todo ello, Rodríguez Segeu aseguró que la policía seguirá adelante con este cuestionado proceso en el que, según todos los indicios, ha existido una sobrevaluación de millón y medio de dólares.
La buena pro para la referida compra directa (exonerada del proceso de licitación) fue adjudicada el 19 de julio de este año a la empresa Combined Systems Inc. por un monto total de US$3'220.000 dólares.
El Comercio le hizo ver al general Rodríguez Segeu que el principal cuestionamiento a esa operación era la sobrevaluación, habida cuenta de que la policía de Colombia había comprado granadas lacrimógenas a US$19,40 y la PNP las había adquirido a US$50. El director de la PNP, defendiendo la operación, arguyó que estas eran de diferentes características técnicas. Ello no sería verdad, pues de acuerdo con el Contrato de Compra 044 del 2006 del Ministerio de Defensa de Colombia y las bases de la licitación que le fue adjudicada a Combined Systems Inc., las características son casi las mismas. Incluso, las compradas por Colombia serían mejores.
En los dos casos, el peruano y el colombiano, se trata de granadas de tres tiempos y con un agente químico CS. Además, el peso total en la compra colombiana es de 520 gramos como máximo y en el Perú de 550 gramos. (Los artefactos más livianos son mejores para el trabajo policial). En cuanto al diámetro de la granada, es de 65 milímetros como máximo para el Perú y 67 milímetros para Colombia. Por último, el tiempo de emisión de gases en el Perú es de 15 segundos como mínimo, mientras que en Colombia dura más: 30 segundos como mínimo; el radio de acción en ambos casos es, como mínimo, de 8 metros.
Anteayer, el ministro Alva Castro aseguró ante la Comisión de Defensa que las características de los pertrechos comprados por Colombia eran distintas a las que rigen para el Perú, con el fin de justificar los precios tan elevados que se han pactado.
Rodríguez no respondió las interrogantes relacionadas con la presencia de Jack Hananya, director de ventas internacionales de Combined Systems Inc., que visitó el país el mismo día de la adjudicación de la buena pro. ¿Con quién se reunió? ¿Por qué no figura en Migraciones su ingreso, pero sí su salida?
Piden renuncia del general Rodríguez SegeuDijo que ellos apoyaron la adquisición de granadas, cartuchos y balas de goma con el evidente propósito de favorecer a alguien, y ello tendrá que explicarlo el ministro del Interior ante una próxima invitación del Congreso.
Una de las preguntas que se le formuló al director de la PNP fue si tenía conocimiento de que el general Coa Mariño se había reunido con el representante de la empresa ganadora, pero el jefe policial pasó por alto la pregunta y no la respondió. Tampoco lo hizo el general aludido, Coa Mariño, pese a encontrarse a la diestra del director general. Prefirió callarse y dar paso a otras interrogantes.
En la cita también estuvieron presentes el director de Logística, general Dalmacio Zambrano, y el coronel Genaro Doroteo Alvear, jefe de la División de Armamento y Municiones, quien precisamente firmó el informe sobre la existencia de 96.168 pertrechos. Este, sin embargo, no dijo una sola palabra.