Por Martín Belaunde Moreyra. Internacionalista
La viuda y los cinco hijos del ex dictador chileno Augusto Pinochet han sido detenidos en Chile por un proceso judicial de malversación de caudales públicos.
Las tribulaciones de la familia Pinochet Hiriart no han cesado con el fallecimiento del patriarca. Este, en sus últimos días, fue acusado de tener secretamente depositados más de 20 millones de dólares en el Riggs Bank de los Estados Unidos.
La dictadura de Augusto Pinochet siempre se vanaglorió de administrar los fondos públicos chilenos con pulcritud y honradez. El mismo Pinochet tuvo muchísimas acusaciones de violaciones de derechos humanos, por las que estuvo a punto de ser extraditado a España. Sin embargo, ninguno de sus opositores lo había acusado de corrupto. Su hijo mayor Augusto rozó con esas acusaciones, pero pudo salir bien librado de ellas.
No obstante, por una investigación en los Estados Unidos, sin relación aparente con su gobierno, se descubrió que el dictador Augusto Pinochet acumuló en el Riggs Bank fondos no justificados por más de 20 millones de dólares, una suma muy superior a los US$4'200.000 que percibió legítimamente mientras estuvo en el poder y ejerció cargos de gobierno. Esta diferencia no justificada es el origen del problema. En el manejo del dinero están vinculados su viuda, doña Lucía Hiriart, que alentaba los afanes dictatoriales del fallecido gobernante. Igualmente están involucrados sus cinco hijos, que ahora tendrán que ponerse a derecho frente a la justicia chilena.
El poder, por absoluto que sea, puede terminar de una manera que sus beneficiarios jamás soñaron en el pináculo de su pasajera gloria.