Grimaneza Wiese y Miriam Mazgo son dos mujeres peruanas que iniciaron, cada una en su tiempo y en su ámbito, una batalla personal de la que han salido victoriosas.
Grimaneza ha dedicado varios años de su vida a luchar contra la sordera desde que descubrió que su hijo sufría este mal. Primero tuvo que enfrentarse a los prejuicios y a su propio miedo, y cuando por fin lo logró decidió orientar su vida a ayudar a niños con este problema y creó el Centro Peruano de Audición, Lenguaje y Aprendizaje (CPAL).
Miriam cursaba el segundo año de odontología cuando sus padres le dijeron que ya no podían pagarle la carrera. Ella y su familia son de Nasca, donde sus abuelos tienen chacras. Un día, Miriam decidió alquilar un camión con el que cada verano vendía las cebollas y papas que cosechaban sus abuelos. Con ese dinero se ayudó a pagar sus estudios y, luego, solventar los gastos de la implementación de un consultorio que tomó en Ate-Vitarte.
Grimaneza logró que su hijo fuera un profesional exitoso, y a través de CPAL se han rehabilitado a 367 niños desde 1959. Miriam tiene cuatro clínicas y un laboratorio dental. Sus historias de éxito se las contamos en Contracorriente y Economía.
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