Se encuentra en plena producción literaria
Por Francisco Melgar Wong
Hijo de la guerra y testigo de primera mano de sus múltiples horrores. Miembro secreto del escuadrón de exterminio más peligroso del partido nazi. Activista político y militante del Partido Socialdemócrata de su país. Defensor impenitente de los derechos humanos. Premio Nobel de Literatura. Premio Príncipe de Asturias. Premio de la paz de los libreros alemanes. Novelista, poeta y dibujante genial.
Hoy día el escritor alemán Günter Grass cumple 80 años de polémica, intensa y a menudo paradójica vida, en plena producción literaria y con la intención declarada de seguir estremeciendo la vida de alemanes y europeos con sus libros y sus desconcertantes declaraciones políticas. "Claro que sigo escribiendo, ochenta años no son nada", dijo recientemente, al ser interrogado sobre sus próximos proyectos. "No se van a deshacer de mí tan rápido".
LA FIESTA INOLVIDABLE
Hace algunos días la editorial Steidl publicó una edición de las obras completas del escritor nacido en Gdansk(antigua Danzig) el 16 de octubre de 1927, y utilizó un lujoso estuche en el que dejó un espacio para los libros que el escritor aún no se ha animado a escribir.
"Pienso concentrarme en llenar el espacio que me ha dejado Gerhard Steidl en el estuche", dijo Grass el día de la presentación. "Aunque mi principal objetivo ahora es sobrevivir a las celebraciones de mi cumpleaños".
Perseguido sin descanso por la polémica, Grass no pudo evitar ser cuestionado por la fiesta que desde hace semanas viene organizando su ciudad natal. Según afirmaron sus críticos más radicales, no se debería destinar dinero a un escritor que se dejó seducir por el nazismo.
Como se sabe, el autor de "El tambor de hojalata" fue duramente atacado cuando se descubrió que había sido parte de las Waffen SS al final de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, estas revelaciones no han sido impedimento para que Gdansk, gobernada por el partido liberal Plataforma Ciudadana (PO), se vuelque a la celebración del cumpleaños de Grass. Durante los últimos días la ciudad destinó 100.000 euros para que sus habitantes disfruten de conciertos, conferencias y estrenos teatrales.
OBRAS COMPLETAS
El día de la presentación de las obras completas, Grass fue cuestionado por sufrir una aparente obsesión con el pasado. El escritor respondió que todos sus libros habían sido escritos desde la perspectiva del presente, aunque se ocupen del pasado alemán y de los cambios traumáticos que surgieron en el país luego de la Segunda Guerra Mundial y que, como delata su reciente libro de memorias, el escritor sufrió en carne propia.
"'El tambor de hojalata' es un libro de los años cincuenta y 'Años de perro' es un libro de los años sesenta", dijo Grass, añadiendo que la buena recepción de su literatura se debía a haber logrado producir una novela típica de cada década.
Esta nueva lectura de la obra del alemán no es tan descabellada como parece, ya que, como sus lectores bien saben, "La Ratesa" posee el trasfondo ecológico que el mundo vivió en la década del 80, y "Es cuento largo" se centra en la reunificación alemana de los años 90. Es probable que las lecturas alrededor de la obra de Grass sigan multiplicándose con el transcurso del tiempo, aunque quizás tengamos que esperar un poco para descubrirlas. Quizás 80 años más.
EL PASADO
Los oscuros años del nazismo
El escándalo que relacionó a Grass con la Waffen SS (el brazo armado del partido nazi) se remonta al 12 de agosto del 2006, cuando el escritor confesó haber militado en esta organización. Poco después el "Spiegel Online", versión electrónica del diario "Der Spiegel", publicó tres documentos del ejército estadounidense que verificaban la confesión de Grass. "Le sucedió a muchos jóvenes de mi generación", admitió el alemán. Vale la pena recordar que cuando Grass fue atacado por su pertenencia a las Waffen SS, 46 poetas, novelistas, artistas e intelectuales árabes publicaron una carta de solidaridad en la que afirmaron que, en esa época, Grass era solo un adolescente cumpliendo con su deber. El escritor estadounidense Norman Mailer también salió en defensa del alemán: "De haber estado en lugar de Günter, también habría ido a parar a las Waffen SS".