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El cine perdió a uno de sus mitos

LA ACTRIZ BRITÁNICA DEBORAH KERR FALLECIÓ A LOS 86 AÑOS FUE PROTAGONISTA DE VARIOS CLÁSICOS DE HOLLYWOOD Y DEL BESO MÁS FAMOSO DE LA PANTALLA GRANDE

LONDRES [EFE]. Deborah Kerr, protagonista de filmes tan conocidos como "El rey y yo", junto con Yul Brynner, o "De aquí a la eternidad", en la que protagonizó con Burt Lancaster uno de los besos más famosos de la historia del cine, murió a los 86 años.

La actriz británica, a la que se le diagnosticó el mal de Parkinson hace unos siete años, falleció en Suffolk, en el sureste de Inglaterra, informó su agente.

Convertida en un referente del glamour del siglo XX, Kerr trabajó a las órdenes de cineastas tan prestigiosos como Fred Zinnemann, John Houston, Joseph L. Mankiewicz y Vincent Minelli, y estuvo en brazos de actores tan famosos como Cary Grant, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Spencer Tracy y David Niven.

Luego de su debut cinematográfico, en 1941, con "Major Barbara", su trayectoria cinematográfica con "Edward, My Son" (1949), "De aquí a la eternidad" (1953), "El rey y yo" (1956), "Heaven Knows, Mr. Allison" (1957), "Separate Tables" (1959) y "The Sundowners" (1960) la condujo en seis ocasiones a ser candidata al Óscar a Mejor Actriz, pero no se alzó con la estatuilla. Hasta que en 1994, finalmente, se lo concedieron por toda su trayectoria.

En cine, el drama fue el género que más cultivó con excepción de sus incursiones, entre otras, en la comedia, como la cinta "The Grass is Greener" (1960).

Además de estos títulos, Kerr pasará a la historia del cine por películas como "Black Narcisus" (1947) y "The Life and Death of Colonel Blimp" (1943), de Michael Powell y Emeric Pressburger, y por protagonizar una de las cintas más románticas de los años 50, "An Affair to Remember" (1957), de Leo McCarey, donde se enamoraba de Cary Grant a bordo de un crucero transatlántico.

Nacida en 1921 en Escocia, Kerr era el prototipo de la belleza femenina británica, que uno asocia a menudo con el té y las pastas de las cinco y las viejas mansiones rodeadas por impoluto césped.

La intérprete, que estaba casada en segundas nupcias desde 1960 con el novelista y guionista Peter Viertel, y que deja dos hijas y tres nietos, pasó muchos veranos en la localidad alpina de Kloster (Suiza) e inviernos en Marbella (España).

Sin embargo, cuando se agravó su estado mental por culpa del Parkinson, regresó a Inglaterra para estar más cerca de los suyos.

Deborah Kerr quiso en un principio ser bailarina, pero después de un año de formación en la escuela de ballet de Sadler's Wells, en Londres, se decidió por la carrera de actriz.

Fue una actriz muy versátil, y la fogosa sensualidad que exhibió en "De aquí a la eternidad", de Fred Zinnemann, destapó otra faceta de su personalidad.

Alguna vez se definió a sí misma como un clown por dentro y en otra ocasión también dijo: "Soy muy limpia y ordenada. Odio que todo esté patas arriba. Puede decirse que estoy limpia por dentro y por fuera".

Tras su deceso, el cine la rememora como uno de los íconos que nacen para recordar el glamour, la sensualidad y la presencia de seres que son capaces de permanecer en el tiempo.

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