PARÍS [El Comercio/Agencias]. El mismo día que el Gobierno Francés decidió confirmar el divorcio del mandatario, Nicolas Sarkozy recibió su primer gran pulseo con el pueblo. Varios miles de personas se manifestaron ayer en numerosas ciudades francesas contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación impulsadas por el presidente, como parte de una huelga nacional que prácticamente paralizó el transporte en el país.
El paro registró un índice histórico de movilización en los ferrocarriles, con más de 73% de huelguistas.
El transporte urbano se vio particularmente afectado en París --con la mayoría de las líneas del metro paralizadas--, pero también en buena parte de las 28 otras ciudades donde los sindicatos habían lanzado la convocatoria.
También hubo huelgas de solidaridad de colectivos no directamente afectados por los regímenes especiales, como correos, las oficinas del desempleo o la educación, pero allí el acatamiento fue reducido.
El ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, se declaró dispuesto a recibir a las organizaciones sindicales a partir de la semana próxima. Sin embargo, el Gobierno reiteró que no cederá en lo esencial de la reforma: el aumento del tiempo de cotización para la jubilación de 37,5 años a 40.