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¿Para qué sirve el censo?

El censo es mucho más que un ejercicio burocrático.Es una herramienta indispensable para el buen uso de los recursos de un país

Por Rolando Arellano. Doctor en márketing*

Dentro de dos días se estará realizando un nuevo censo nacional y la población se hace varias preguntas. ¿Para qué sirve el censo? ¿Será este mejor que el criticado censo del año pasado? ¿Y conviene colaborar?

¿Para qué hacer un censo, si cada semana vemos investigaciones sobre ingresos, calidad de vida, opinión pública o consumo de productos, hechas por universidades y empresas? ¿No es eso suficiente? La respuesta es que necesitamos un censo porque ninguna de las investigaciones es completamente válida sin el respaldo de un estudio integral de la población.

Si el director de educación en una provincia alejada quiere conocer el nivel de instrucción de la población a su cargo, podría tomar examen a unas 200 personas y encontrar, por ejemplo, que el 17% es analfabeta. Siendo un dato interesante, eso le servirá de poco si no sabe cuántos habitantes hay en su jurisdicción y dónde están ubicados. No podría entonces decidir cuántos profesores pedir para una campaña contra el analfabetismo y, menos aun, saber si pondrá énfasis en los jóvenes o en los adultos, pues tampoco sabe cuántos hay de estos y aquellos. Para eso necesitaría primero un estudio que incluya a todos los ciudadanos de la provincia, obteniendo así el número total y sus datos básicos: edad, sexo, etc. Solamente a partir de este análisis a toda la población --un censo-- serán útiles los estudios a grupos más pequeños, los muestreos.

Es el mismo caso del empresario al cual un estudio muestral le dice que su producto llega al 26% de la población estudiada en Lima. Este nunca estará seguro de cuántos lo consumen si no se tiene un dato confiable de cuántas personas hay en la ciudad. No podrá entonces planificar adecuadamente su producción, el número de vendedores a asignar, ni en qué zonas hacerlo.

¿Pero será este censo mejor que el del año pasado? Tal vez. Este domingo se utilizará la metodología tradicional de censos de fecha única, reemplazando así el que hizo por etapas en la administración anterior. Aunque a este se le criticó mucho la metodología innovadora, la realidad es que sus mayores problemas no fueron metodológicos, sino resultado de la forma en que se efectuó la tarea. Por ello, el censo próximo solo será mejor si se hace con más profesionalismo --y participación ciudadana-- que el del año pasado.

Y, finalmente, ¿nos conviene colaborar? Por supuesto. El censo es mucho más que un simple ejercicio burocrático al que nos obligan convenios internacionales. Como hemos visto arriba, es una herramienta indispensable para el buen uso de los recursos de un país y el desarrollo de sus empresas e instituciones. No tenerlo, bien hecho y a tiempo, nos hace caminar a tientas y tropezarnos constantemente.

Nos conviene colaborar, entonces, no por la obligación legal, que equivocadamente se esgrime, sino porque es una gran oportunidad cívica, pues el país necesita con urgencia datos en los que pueda confiar.

* CENTRUM CATÓLICA / ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN
Y CONSULTORÍA

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