Casi con la misma habilidad de los antiguos peruanos, Carmen Oblitas de Las Casas ha empezado a conquistar el paladar de los amantes de los dulces, pero sus productos son chocolates con diseños semejantes a los ornamentos que utilizó el Señor de Sipán.
El mayor respaldo con el que cuenta es el de su familia. Su esposo, Tomás Carrasco Orellana, catedrático universitario, le sugirió a Carmen explotar su talento para preparar dulces y darle al chocolate las formas de las joyas de Sipán, pero también de otras, como el tumi de oro de la cultura Lambayeque y los huacos retratos de la cultura Mochica.
Los resultados han sido inmediatos. Varias instituciones públicas y privadas han adquirido miles de chocolates para agasajar a sus trabajadores.
Carmen afirma que la elaboración de chocolates con diseños de las joyas de Sipán no tiene un afán netamente comercial, más bien su meta es fomentar que se conozca el importante legado.
Su próximo paso es usar el chocolate para elaborar figuras de las Líneas de Nasca, Machu Picchu, la Catedral de Lima, la piedra de los doce ángulos, entre otras imágenes que recuerdan al Perú.