Este año se ha reportado 172 casos
Por Alberto Villar Campos
Usted es un hombre común. Tiene un trabajo, paga un departamento, no tiene Internet. Cada mes, o quincena, le depositan su sueldo en una cuenta que revisa religiosamente cuando esto ocurre. Un día, no le queda otra que ir a una cabina muy tarde en la noche: la deuda de la luz está por vencer y le atemoriza la idea de bañarse con agua fría. Va a una cabina conocida, de esas con compartimentos con puerta y cerraduras. Abre la página web del banco, digita la clave y la contraseña. Paga. Todo O.K. Cierra la sesión. Paga por el poco tiempo que estuvo allí, y se va, sin saber que el baldazo de agua fría le caerá tarde o temprano: es cuestión de días.
Una historia muy similar le ocurrió a una persona, que optó por el anonimato, cuando la segunda semana de abril de este año fue a comprar a un supermercado de San Isidro y la cajera le informó que ninguna de sus cuentas tenía dinero. "¿Cómo?", se preguntó. "¡Si me acaban de pagar!". Era cierto, aunque también era verdad que un extraño, presumiblemente en esa cabina, se había apropiado de su clave secreta y, como si no bastase, también de sus S/.5.000 ahorrados.
Usted es un hombre común. Como él. Y a él le robaron.
DENUNCIAS SE DUPLICAN
En lo que va del año, la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (Divindat) de la Policía Nacional del Perú ha recibido 172 denuncias de hurto de fondos por modalidades como la anteriormente descrita, una cifra que casi duplica las 87 registradas en todo el 2006. "Ha habido un incremento significativo porque, de un tiempo a esta parte, las personas prefieren mucho más realizar sus transacciones a través de Internet --sostiene el coronel PNP Robinson Pesantes Goycochea, jefe de la división--. A esto se añade la relación que existe entre el desarrollo tecnológico y el incremento de ciberdelincuentes".
Aunque el caso del anónimo llegó, finalmente, a buen puerto (su banco identificó las cuentas adonde su dinero fue a parar y procedió a retornárselo), la realidad no tiende a ser, ciertamente, la misma para el resto de víctimas que a diario encuentran en sus bandejas de correo electrónico falsos mensajes de sus bancos solicitándoles actualizar sus datos, o acuden de urgencia a cabinas públicas a pagar sus servicios o la deuda del carro. "Aquí, el banco fue muy generoso, pues asumió totalmente la deficiencia de su cliente, quien, en primer lugar, jamás debió ir a una cabina pública para realizar una transacción como esa", advierte Carlos Iriarte, gerente del Programa Integral de Seguridad Bancaria de la Asociación de Bancos (Asbanc).
TE CLONO LA TARJETA
Alia Bustamante es otra víctima de estos sabelotodos y enmascarados delincuentes. A la joven publicista limeña le robaron S/.2.200 de sus cuentas bancarias en tres fechas distintas de este mes. ¿Cómo? "Paré a comprar en un grifo de San Isidro y pagué con mi tarjeta --relata--. Allí, al parecer, se robaron la información". Esta modalidad, conocida como skimming, sirve a los criminales para obtener los datos de las cuentas de sus víctimas por medio de sofisticadas máquinas que reconocen las bandas magnéticas de las tarjetas bancarias y es, además, junto al phishing (hurto de datos a través de falsas páginas web), uno de los métodos más utilizados por las bandas de ciberdelincuentes peruanos.
Aunque su caso aún no ha sido resuelto (hasta ahora su compañía bancaria ha fijado que el dinero fue retirado de un solo cajero, en Camacho), Alia sabe que, apenas lo recupere, moverá sus ahorros a otro banco. "Quiero ver el video del cajero y saber quién me robó", dice, con una ira injustamente contenida.
Este año, y tras un paciente seguimiento, la Divindat logró desarticular a Los Clones de Surco y a Los Jackson, dos de las más peligrosas bandas dedicadas al hurto de fondos de la capital.
Asbanc ha propuesto una ley al Congreso de la República con la que esperan tipificar y endurecer las penas para los delitos informáticos debido a que, en la actualidad, la normativa presenta escuálidos castigos de cárcel de entre dos y siete años (esto último solo si pone en peligro la seguridad nacional).
¿Podrá esto azuzar a los ladrones virtuales en el país? ¿Es la seguridad bancaria un problema de Estado? ¿Quién tiene la culpa de todo esto: la compañía bancaria o el usuario afectado? "La mejor prevención es la cultura: las personas deben saber qué servicios les da su banco y desde dónde hacen sus transacciones", sostiene Iriarte. ¿Usted qué opina?
ÚTIL
La prevención es el primer mandamiento
Al usar sus tarjetas...
Nunca suministre la clave secreta de su tarjeta bancaria, aún si le informan que están llamando de su entidad financiera. Sepa que ningún funcionario puede solicitársela ni personal ni telefónicamente.
Cuando vaya a un banco
No entregue dinero a nadie que le ofrezca atención rápida fuera de ventanilla ni permita que atiendan a otra persona si no ha terminado su operación.
Cuando vaya al cajero
Antes de usarlo, verifique que en la ranura en donde introduce la tarjeta no haya ningún material extraño pegado.
Cuando compre...
Nunca pierda de vista su tarjeta bancaria cuando vaya a un supermercado o establecimiento comercial y firme su comprobante inmediatamente después de realizada la compra.
Al usar Internet...
Recuerde que los correos enviados por su entidad financiera deben ser personalizados (con su nombre y apellido). También verifique que la dirección desde donde se manda corresponda a su entidad. Finalmente, conozca los productos y servicios que esta le ofrece.